Mei Ivens expuso su visión del mundo editorial en su más reciente obra, “Asesinos del arte”
Mei Ivens expuso su visión del mundo editorial en su más reciente obra, “Asesinos del arte”

Las inconformidades que encuentra en el mundo de la escritura, como el ego de algunos autores que no desean “rebajarse” a escribir literatura juvenil, así como una crítica al ámbito editorial y al llamado “fast fashion” de los libros forman parte de lo que Mei Ivens plasma en su más reciente obra, “Asesinos del arte”.

Se trata de la segunda novela de la autora, en la que combina elementos de romance con una reflexión sobre el entorno editorial y la creación artística, a través de dos personajes principales, a uno de los cuales le imprime parte de sus propias experiencias y temores.

El libro fue presentado el sábado pasado en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).

Mei Ivens explicó al Diario que la historia se desarrolla en torno a dos protagonistas: Zero Arts, nombre que no corresponde a su identidad real sino a un seudónimo utilizado en videojuegos, y Génesis Aceta, escritora de nicho que decide dejar ese ámbito para incursionar en una literatura más comercial.

Detalló que Génesis rechaza el romance y los clichés, pero opta por escribir una novela con esos elementos con el objetivo de venderla a una gran editorial, la cual le propone una edición ilustrada. Para ello es emparejada con Zero Arts, un ilustrador de novela juvenil que también expresa desagrado por ese tipo de trabajo.

Ambos personajes, señaló, se perciben como artistas que han dejado de lado su esencia, al considerar que sacrificaron el arte en su trabajo por motivos económicos.

La autora subrayó que la novela plantea una crítica al mundo editorial y al “fast fashion” aplicado a los libros. “Más que nada habla de cómo uno como artista, a veces por necesidad, porque necesita comer, tiene que hacer cosas que le disgustan”, expresó.

Asimismo, aborda el ego presente en algunos escritores que rechazan la literatura juvenil al considerar que no aporta valor a la sociedad.

En la historia, indicó, esta postura lleva a los protagonistas a sentirse humillados; sin embargo, durante el desarrollo logran reconciliarse con esa faceta al reconocer su valor y modificar su perspectiva, a partir de la admiración mutua por su trabajo.

La autora compartió que ha atravesado períodos de incertidumbre en su trayectoria, en los que, como artista —que también puede ser un músico, bailarín o cantante—, surge la duda sobre si se sigue el camino correcto.

“A veces me parece que me está yendo superbien y los siguientes tres meses estoy pensando en desaparecer, irme del país y dedicarme, no sé, a manejar camiones en algún lugar. Me entra la desesperación y hubo un período que sí fue muy fuerte y más largo, así que sólo pasaba mis días jugando videojuegos y viendo series”, relató.

A partir de esa experiencia, y tras un período de inactividad literaria, decidió escribir sobre una autora que, en lugar de trabajar, prefiere jugar videojuegos.

Añadió que el personaje del ilustrador también surge de su propia experiencia, ya que ella misma se desempeña en ese ámbito y fue responsable de las ilustraciones interiores y de la portada de “Asesinos del arte”.

En la obra buscó reflejar ambos mundos y las diferencias entre el trabajo de un ilustrador y el de una escritora.

Sobre si ha sentido que “asesina” su propia obra o creatividad, afirmó que esa sensación estuvo presente durante el proceso de escritura, ya que buscaba desahogarse y decidió que la protagonista atravesara una situación similar, aunque con el matiz de hacerla escribir romance.

Explicó que no es una autora de ese género y que se considera poco romántica, por lo que el proceso le resultó frustrante al sentir que escribía más por desahogo que por un impulso artístico. “Sentía que no estaba funcionando, pero mientras lo escribía hice las paces con este lado, y también traté de no ser tan dura conmigo misma”, admitió.

En la novela, los personajes recuerdan las razones por las que forman parte del mundo artístico y la pasión que los impulsa, lo que los lleva a regresar a él incluso cuando intentan abandonarlo, una experiencia que también reconoce como propia.

Recordó que comenzó a escribir hace casi nueve años en plataformas digitales, sin una planeación definida. Posteriormente, tras cuatro años, decidió formarse en creación literaria para mejorar su trabajo, sin dejar de publicar en internet.

Fueron sus lectores digitales quienes le sugirieron llevar sus textos al formato físico, lo que la motivó a buscar oportunidades, primero en una editorial independiente y después en sellos más conocidos.

Mei Ivens señaló que mantiene una comunicación constante con sus lectores, ya sea en chats grupales o mediante mensajes privados, en los que dialogan sobre su obra.

Afirmó que valora estos comentarios, en especial cuando identifican matices en sus textos y explican las razones de su interés, ya que ello le permite continuar escribiendo y desarrollar nuevas ideas.

“Es una relación muy bonita”, concluyó.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

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