Con una misa en la Catedral, que presidió el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arrancó anoche el año jubilar por los 275 de la fundación del Seminario Conciliar.
“Dios bendiga nuestro Seminario”, dijo el prelado, quien celebró con los obispos auxiliares Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam; el arzobispo emérito Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, y el obispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, quien fue rector de la casa formadora de Yucatán y quien aprovechó su visita a Mérida para oficiar ayer mismo por la mañana una misa en el Colegio Montejo.



A la Eucaristía en Catedral también asistieron el padre rector del Seminario, Ricardo Atoche Enseñat; sacerdotes formadores, seminaristas y hermanas Oblatas. Igualmente, Fátima Perera Salazar, subsecretaria de Asuntos Religiosos del Ejecutivo estatal, en representación del gobernador Joaquín Díaz Mena.
En su homilía, al recordar algunos pasajes de la Biblia en que se refieren a Dios como el Dios de Abraham, el de Isaac y de Jacob, monseñor Rodríguez Vega dijo que en estos 275 de historia se podría hablar del Dios de cada uno de los obispos, de cada rector, de cada formador, de cada seminarista, de cada hermana Oblata y de todos los fieles que han apoyado a la institución.
“El Hijo de Dios vino a encarnarse y tiene que encarnarse en cada sacerdote. El gran deseo de nuestro sumo y eterno sacerdote es que cada uno sea reflejo de él, quiere que cada uno de los seminaristas vaya aprendiendo e imitando las virtudes del buen pastor, que se vayan enamorando más no solamente de Dios sino enamorando también de cada una de las ovejas del rebaño”, señaló el prelado.
Agregó que no hay otra razón para que un seminarista esté en la institución que el amor al Señor, y que la respuesta de Jesús es “apacienta mis ovejas”.
“Algún seminarista dirá: ‘apenas estoy en primer año del Seminario’. No importa dónde estés, no importa la etapa, porque un seminarista puede adelantarse en el corazón a una decisión fuerte, una decisión amorosa”.
En otra parte de su mensaje, monseñor Rodríguez Vega aseguró que el Seminario de Yucatán está en manos del Señor, pero que también ha pasado por grandes crisis a través de la historia y ha salido adelante.
“Sigamos esforzándonos por el trabajo vocacional para llenar nuestra casa, pero confianza ante todo en que la obra es de Dios y que él en su momento volverá a llenar todos los espacios de nuestro Seminario. Paciencia, esperanza y mucho trabajo y mucho amor para nuestro Señor, para los seminaristas y de los seminaristas al Señor, a María y a la Iglesia”.
Al final de la misa se hizo una oración por el Jubileo.— IVÁN CANUL EK
