Para las personas mayores que viven en pareja o solas, tomar precauciones es prioritario para no ser víctimas de accidentes ni vulnerables a abusos o fraudes.
Desde contar con buena iluminación en la casa hasta aprender herramientas tecnológicas, mujeres y hombres mayores de 60 años deben tomar medidas para mantener su seguridad.
Recomendaciones para proteger a adultos mayores
Entre las recomendaciones para proteger a la persona mayor en hogar y entorno están las siguientes:
No aislarse. Las relaciones familiares, vecinales y sociales favorecen el contacto continuo y la detección de señales de alerta si se deja de ver a la persona.
Asegurar puertas y ventanas de la casa. Instalar sistemas de videovigilancia y focos inteligentes, al igual que contar con una mascota (un perro) alertarían de la presencia de intrusos.
Capacitarse en el uso de teléfonos inteligentes, internet y redes sociales. Desconfiar de llamadas telefónicas de números desconocidos. Quien llama tiene la obligación de identificarse plenamente y nombrar con exactitud a la persona que está buscando. Aun así, hay que cuestionar la identidad de quien llama, sobre todo si solicita revelar datos sensibles, como números de cuenta y claves bancarias. Resolver dudas con un familiar o persona de confianza.
No caminar solo por calles y parques a altas horas de la noche; acompañarse de gente de confianza o conocidos es lo mejor.
Manejar con cautela las tarjetas bancarias, no aceptar ayuda de desconocidos en los cajeros automáticos, en caso de duda acudir con ejecutivos de los bancos, nunca compartir claves de acceso ni contraseñas de cuentas.
¿Cómo proteger a adultos mayores en casa?
Si se trata de mantenerse seguros en casa, la atención principal es la prevención de caídas, para lo cual se sugiere instalar barandales en escaleras, colocar tapetes antideslizantes en el baño y dotar de iluminación adecuada a los pasillos, incluyendo luces de noche.
Asimismo, se recomienda guardar los artículos de uso frecuente en repisas inferiores para evitar el empleo de escaleras o banquitos, y colocar agarraderas en el baño y tapetes antiderrapantes en lugares húmedos.
Otras amenazas a la salud son prevenibles si se recurre a organizadores o pastilleros que evitan confusiones en la administración de medicamentos; se asegura un consumo mínimo de dos litros de agua al día y una dieta rica en nutrientes; se vacuna contra la influenza y el neumococo, y se cumplen reglas básicas de higiene como el lavado de manos y el empleo de gel antibacterial.
Por otro lado, una protección integral se garantiza al utilizar dispositivos de alerta médica en caso de que la persona mayor viva sola, y al analizar la pertinencia de que conduzca, especialmente de noche o si se le prescriben medicamentos que causan somnolencia.
Propuestas del DIF a favor de personas mayores
A su vez, el DIF nacional propone cinco acciones para que las personas mayores no sean víctimas de abuso y maltrato, mal social que se debe abordar en lo individual, familiar y social.
De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud una de cada seis personas mayores de 60 años sufre malos tratos.
1.— Promover la educación y sensibilización social: Realizar campañas públicas para concienciar sobre los derechos de las personas mayores y los distintos tipos de violencia que pueden sufrir (física, psicológica, económica, abandono, entre otros). Educar a las familias, personas cuidadoras y comunidad en general.
2.— Fortalecer la legislación respectiva y su cumplimiento. Asegurar que existan leyes claras que protejan a personas mayores contra el abuso, y se apliquen de manera efectiva. También, facilitar mecanismos de denuncia accesibles y seguros.
3.— Fomentar redes de apoyo comunitario. Crear o fortalecer redes de atención comunitaria que ofrezcan apoyo psicológico, médico, legal y social a personas mayores en situación de riesgo. Esto incluye centros de día, líneas de ayuda, servicios sociales y voluntariado.
4.— Capacitar a cuidadores y personal de salud. Brindar información especializada a quienes trabajan con personas mayores, incluyendo manejo de estrés, atención adecuada y detección temprana de signos de abuso o negligencia.
5.— Impulsar la participación activa de las personas mayores en la toma de decisiones que les afectan, fomentar su autonomía y promover su intervención en actividades sociales, culturales y comunitarias para evitar el aislamiento y la dependencia excesiva.— Emanuel Rincón Becerra
