WASHINGTON (EFE).— Paseos en barca, sesiones de fotos, excursiones escolares y una oleada de turistas vuelven a abarrotar Washington para atestiguar la floración de los cerezos, el acontecimiento más emblemático de la ciudad que ha llegado antes de lo calculado en el año en que se conmemoran los 250 de la independencia de Estados Unidos.
Visitantes de todo el país y residentes de la capital recorren los alrededores del National Mall y la Tidal Basin, la cuenca artificial que concentra la mayor parte del espectáculo, para contemplar cómo el rosa y el blanco se adueñan del paisaje.
“Esto es parte de la cultura de Washington, la primavera aquí es hermosa y para nosotros es la mejor temporada del año”, dice María José Hernández, maestra de guardería, mientras acompaña a un grupo de niños en una salida para ver los cerezos.
La tradición se remonta a 1912, cuando el entonces alcalde de Tokio, Yukio Ozaki, obsequió a la capital estadounidense 3,000 cerezos como símbolo de la amistad entre los dos países.
Pero María José Hernández ve cambios en comparación con otros años. “Se ven más árboles en lugares donde antes no había, hemos oído que Japón donó 250 nuevos cerezos para que esta época siga siendo tan especial para nosotros”, indica.
En octubre pasado, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció la entrega de otros 250 cerezos a Washington con motivo del aniversario de la independencia, este 4 de julio.
Los cerezos florecen como contrapunto al invierno más crudo que ha soportado buena parte de Estados Unidos en casi dos décadas, marcado por temporales de nieve históricos y prolongadas rachas de temperaturas bajo cero en la Costa Este.
El frío, sin embargo, no ha impedido que el pico de floración —el momento en que alrededor del 70% de las flores están abiertas— se haya adelantado tres días a lo previsto por el Servicio Nacional de Parques, sorprendiendo a algunos visitantes.
“Planeamos este viaje desde Misuri para ver los museos y monumentos, pero veníamos con la duda de si alcanzaríamos la floración”, explica Annalynn Dietzel, sentada en el césped del Mall junto a su familia.
“Al final, los cerezos han sido la guinda del pastel”, añade, mientras admira la hilera de árboles completamente cubiertos de flores.
En cuestión de semanas, Washington ha pasado de las heladas y la nieve acumulada a un inusual veranillo, con máximas cercanas a los 30 grados centígrados a finales de febrero, un brusco giro que aceleró el desarrollo de los botones florales y desencadenó la explosión de pétalos en la última semana.
Claudia Richardson, de Ohio, calcula que tardará cerca de dos horas en dar la vuelta completa sorteando grupos, mantas de picnic y trípodes, y procurando no arruinar ninguna selfi.
“Pero esto solo pasa una vez al año, es una oportunidad que no nos podemos perder”, asegura.
A su espalda, una pareja se detiene para oler las ramas bajas y opina que los colores son preciosos, aunque son conscientes de que un solo día de lluvia o viento fuerte puede desprender de golpe los pétalos y acabar con este famoso espectáculo hasta el año que viene.
Cerezos Detalles
Durante años, Stumpy fue el cerezo más famoso de la Tidal Basin de Washington.
Celebridad en redes
A pesar de su pequeño tamaño y aspecto desgarbado, el árbol seguía floreciendo cada primavera hasta el punto de transformarse en icono de redes sociales.
Persistencia
Al parecer su historia no terminó en 2024 con su tala, necesaria para reparar el dique que protege el área y que obligó a retirar unos 300 árboles, incluidos 158 cerezos. Meses antes, especialistas del Arboreto Nacional habían recolectado material vegetal para clonarlo y esta primavera los “hijos” de Stumpy han florecido por primera vez en un área de investigación restringida.
Descendencia
No se descarta que algunos de esos clones acaben replantados alrededor de la cuenca en los próximos años.





