Fieles al mandato de Cristo de anunciar el Evangelio, cientos de personas fueron enviadas a las misiones de Semana Santa tras recibir la bendición en la misa diocesana celebrada ayer por la mañana en la iglesia de Cristo Resucitado y presidida por el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
En la misma ceremonia el prelado instituyó a 141 ministros de la Eucaristía para su desempeño en Semana Santa y bendijo los crucifijos que los identificarán en sus actividades, tanto en municipios como en parroquias de esta ciudad.
Fue tal el número de asistentes que muchos de ellos debieron quedarse afuera de la iglesia por falta de espacio. Al respecto, el Arzobispo admitió que “no cabemos aquí, somos muchos; se buscó un lugar con clima (artificial) y el padre Cristian (Cáceres Solís) ofreció su parroquia, pero tampoco fue suficiente, necesitaremos un sitio más amplio el próximo año”.
“Por ahora, es un sacrificio para quienes están de pie y para quienes permanecen afuera”, dijo.
Añadió que la Cuaresma es tiempo de sacrificios, algunos previstos y otros inesperados, como el vivido en esta ocasión.
Al referirse a las misiones, destacó que estos días representan un tiempo para compartir la fe y acompañar a otros. Los misioneros enseñarán, pero también aprenderán del testimonio del pueblo, que cuenta con una fe profunda.
Subrayó la importancia del encuentro con las comunidades, especialmente con los más necesitados, y recordó que la cercanía implica respeto y atención.
Aunque muchas comunidades afrontan limitaciones materiales, suelen recibir a los misioneros con generosidad, aseguró.
Asimismo, hizo un llamado a orar por la paz en el mundo y en México, y a cuidar especialmente la paz en Yucatán, donde hay señales de problemas que deben vigilarse.
Esta tarea no se limita a los días de Semana Santa, sino que es un compromiso permanente para preservar la paz en Mérida y el Estado.
La misa fue concelebrada por dos decenas de integrantes del presbiterio yucateco y legionarios de Cristo.
Tras la homilía, el Arzobispo instituyó a los ministros extraordinarios de la Eucaristía para la Semana Santa. Más de un centenar de personas respondió a las preguntas formuladas y se arrodilló desde sus lugares.
Posteriormente el prelado bendijo los crucifijos, que los misioneros besaron. La mayoría de ellos son jóvenes.
El padre Fermín Rigoberto Nah Chi, director diocesano de Animación Misionera, informó que en las misiones participarán más de 1,500 personas provenientes de grupos apostólicos, parroquias y colegios.
Las tareas abarcarán del Domingo de Ramos a la fiesta de la Resurrección.
Los misioneros trabajarán en coordinación con los párrocos y vivirán los oficios de la Semana Santa junto con las comunidades, especialmente en lugares donde los sacerdotes no siempre pueden llegar. Compartirán catequesis, visitarán familias e invitarán a participar en las celebraciones.
El sacerdote destacó que las parroquias que se visitarán ya cuentan con procesos de formación, como catequesis infantil y juvenil, y la labor de los misioneros será reforzarlos.
Aunque no precisó el número de comunidades, apuntó que la presencia misionera abarcará prácticamente todo Yucatán. Finalmente, el padre Nah Chi reiteró que todos los bautizados están llamados a misionar y que ser cristiano implica ser misionero, al igual que recordó que esta tarea no es ocasional, sino parte esencial de la Iglesia: anunciar el Evangelio a todas las naciones.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
Misiones Trabajo
El padre Fermín Rigoberto Nah Chi, director diocesano de Animación Misionera, ofreció datos sobre las misiones:
Participantes
Participarán más de 1,500 personas provenientes de grupos apostólicos, parroquias y colegios.
Objetivos
Trabajarán en coordinación con los párrocos y vivirán los oficios con las comunidades, en las que darán catequesis y visitarán familias.


