El escritor Pedro J. Fernández —en la imagen, durante la Filey— vio en Sor Juana a una mujer que encontró la libertad dentro de su encierro
El escritor Pedro J. Fernández —en la imagen, durante la Filey— vio en Sor Juana a una mujer que encontró la libertad dentro de su encierro
  • El escritor Pedro J. Fernández —en la imagen, durante la Filey— vio en Sor Juana a una mujer que encontró la libertad dentro de su encierro

Existen mujeres que han marcado diversos momentos de la historia de nuestro país, desde Leona Vicario, pasando por María Lavalle Urbina, hasta Leonora Carrington. Sin embargo, pocas veces se profundiza en sus vidas desde una perspectiva íntima; con frecuencia, se les observa apenas “por encimita”.

Pero hay autores que deciden mirar más allá y explorar a fondo la vida de estas figuras para llevarlas a la tinta y al papel.

Uno de ellos es Pedro J. Fernández, quien ha construido una serie de novelas históricas en las que aborda la vida de personajes clave en el desarrollo de México.

Entre sus títulos se encuentran “Yo, Díaz”, “Soy Malitzin”, “Maximiliano”, “Iturbide” y, más recientemente, “Yo, Sor Juana”.

La obra fue presentada durante la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), donde el autor habló sobre esta nueva entrega, en la que reconstruye la vida de Sor Juana Inés de la Cruz en primera persona, sumergiéndose en su dimensión más humana. Como él mismo lo señala, se trata de “sacar a Sor Juana del billete”.

“Quise contarla en primera persona, enfocándome en su lado humano: su infancia, esos momentos antes de tomar los hábitos, su paso por la corte de la virreina”.

“Pero también humanizar lo que ya conocemos de su época y de sus grandes versos; entender su proceso creativo, el vivir con el síndrome del impostor y muchas otras cosas que sabemos que ocurrieron, pero que no habíamos pensado de esa manera”, explicó el escritor.

Fernández precisó que esta obra se aparta, en cierta medida, de la línea que había seguido hasta ahora.

Sus personajes anteriores estaban marcados por la guerra o la política —en su mayoría hombres, aunque “Soy Malinztin” también toca estos temas—; en esta ocasión, la historia toma otro rumbo. Sor Juana rompe con los cánones de sus novelas previas, y eso fue precisamente lo que lo cautivó.

“La volví a leer hace tres años y me enamoré de su obra; me gustó lo que me decía. Entonces quise trabajar algo distinto, escribir sobre un personaje que compartiera mi misma profesión y explorar cómo era su tiempo, ese México, sus procesos, sus dudas y sus miedos”.

Adentrarse en el mundo de Sor Juana no fue sencillo. El autor dedicó dos años a la investigación, lo que le permitió construir la línea narrativa de la novela.

Sin embargo, la escritura fue mucho más ágil: apenas cuatro meses.

Según indicó, conforme avanzaba en la investigación, la forma de narrar se iba definiendo casi por sí sola, como si la novela se “planeara” en el camino. De ahí la rapidez de su escritura.

Durante ese proceso, Fernández descubrió nuevas facetas de Sor Juana.

En la cocina

“Me fascinó que era una mujer multifacética. Tenemos la idea de sus versos y sus obras de teatro, pero también fue contadora del convento”. A ello se suma otro hallazgo: su interés por la cocina. “Me sorprendió encontrar su libro de cocina. Es fascinante porque muestra su curiosidad por experimentar en todos los sentidos: qué pasa si separas la yema de la clara, si las pasas por aceite o almíbar, cómo reaccionan a distintas temperaturas”.

Esa faceta poco explorada es, justamente, la que atraviesa la novela y una de las que más disfrutó al escribir. “Siempre menciono un párrafo que termina con mi frase favorita de Sor Juana: ‘Si Aristóteles hubiera guisado, cuánto más hubiera escrito’. Es una cachetada con guante blanco a los hombres de su época, que consideraban los espacios femeninos como menores; la cocina era uno de ellos. Me interesa esa Sor Juana que aprovecha cualquier ocasión para confrontar”.

También destacó su extraordinaria inteligencia: “En su celda tenía instrumentos musicales, un astrolabio, un telescopio, y conocía las teorías de Copérnico y Galileo. Esa capacidad de abarcarlo todo es impresionante”.

Encierro igual a libertad

Aunque en su tiempo la vida conventual solía asociarse con el encierro impuesto a muchas mujeres, en el caso de Sor Juana ocurrió lo contrario: el convento fue un espacio de libertad. “Cuando entra al convento, parece liberarse. Ahí desarrolla su capacidad reflexiva, escribe sobre todo y mantiene una vida social activa. Se vuelve una mujer muy libre, con la posibilidad de escribir lo que quiera y de vivir de su escritura. Esa forma de vivir su arte me parece increíble”.

Esta idea dialoga con lo planteado por Virginia Woolf en “Una habitación propia” (1929), en la que sostiene que una mujer necesita dinero y un espacio propio para escribir. “Sor Juana lo encarna perfectamente: su celda es ese cuarto propio; ahí genera ideas, ingresos y libertad creativa. Por eso se convierte en una de las grandes escritoras de su tiempo”, subrayó.

El novelista confía en que su obra permita a los lectores mirar a Sor Juana desde otra perspectiva: no solo como la autora consagrada o la figura impresa en un billete, sino como una mujer de carne y hueso, con dudas, miedos y contradicciones, capaz de moverse con inteligencia entre las reglas de su época.

“Quiero que conecten con esa Sor Juana, con sus procesos personales y creativos”, expresó.

Un hombre sarcástico

Sobre sus próximos proyectos, Fernández adelantó que ya trabaja en una nueva novela biográfica centrada en una figura polémica: Antonio López de Santa Anna.

“Quiero escribir un personaje menos solemne. Sor Juana tiene cierta seriedad, y vengo de trabajar con Maximiliano; pero Santa Anna era cínico, sarcástico. Su vida es prácticamente surrealista”, apuntó.

La novela podría publicarse el próximo año. Santa Anna es un personaje marcado por contradicciones: destituido por vender parte del territorio nacional, pero también llamado de vuelta ante la falta de alternativas de gobierno. Un episodio caótico en el que su carácter terminó por definir su lugar en la historia. “Su actitud era así, cínica y sarcástica. Quiero explorar justamente eso”, concluyó Fernández.— Alejandra Cruz Molina

De un vistazo

Narrativa íntima

Pedro J. Fernández explora figuras históricas desde perspectivas humanas, utilizando la primera persona para reconstruir emociones, procesos creativos y contextos personales.

Sor Juana humana

Su nueva novela presenta a Sor Juana como una mujer multifacética, su inteligencia, libertad creativa e intereses.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán