La disfunción eréctil afecta a numerosos hombres, como lo demuestra la prevalencia del 52% entre los 40 y 70 años de edad. El padecimiento está asociado, en la mayoría de los casos, a enfermedad cardiovascular y, con ello, a malos hábitos de vida, como un elevado consumo de alcohol y tabaco, y sedentarismo.
Así lo manifiesta el doctor Martín Mijangos Carpenti, especialista en urología, quien recuerda que el ciclo de la vida humana abarca etapas biológicas y sociales secuenciales; es un proceso que implica continuos cambios físicos, cognitivos y emocionales desde la concepción hasta el final de la vida.
A mayor edad se está expuesto a más enfermedades, sobre todo si se ha descuidado la salud.
Sobre la disfunción eréctil (DE), el médico señala que es un predictor independiente y temprano de enfermedad cardiovascular; a menudo aparece como “síntoma centinela” entre tres y cinco años antes de otros graves, como infartos y accidentes cerebrovasculares.
“Es causada por disfunción endotelial y ateroesclerosis. Las arterias del pene son más pequeñas y se obstruyen antes que las coronarias”, apunta.
Estas condiciones limitan el flujo de sangre hacia el cuerpo cavernoso del pene, lo que da como resultado el problema de la erección.
De acuerdo con el especialista, la disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para conseguir y mantener una erección suficiente que permita una vida sexual satisfactoria al paciente y su pareja.
Aunque es un proceso benigno, afecta la calidad de vida de quien la presenta y de su pareja. Las causas pueden tener un origen psicológico o, como ocurre más frecuentemente, orgánico.
El doctor Mijangos Carpenti subraya que los hábitos de riesgo para disfunción eréctil son tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, estrés, sedentarismo, hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias, cirugía pélvica, radioterapia de pelvis, trauma de médula espinal, depresión y deficiencia de testosterona debido al envejecimiento.
Añade que lo que más impacta hoy es el síndrome metabólico, que se diagnostica ante la presencia de tres o más de los siguientes criterios: circunferencia de cintura elevada (102 cm), triglicéridos altos (mayor de 150 mg/dl), colesterol HDL bajo (menor de 40 mg/dl), presión arterial alta (130/85 mmHg) y glucosa en ayunas elevada (más de 100 mg/dl).
Cambiar de hábitos que afectan a la salud de las arterias y venas puede ser la diferencia para presentar disfunción eréctil.
Recomendaciones
De ahí la recomendación de no fumar, moderar el consumo de alcohol y grasas, y hacer ejercicio aeróbico y de resistencia con el fin de evitar la sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva y generalizada de masa, fuerza y funcionalidad muscular asociada al envejecimiento.
De igual forma hay que cambiar o variar la dosis de medicamentos que causan impotencia, como algunos antidepresivos, diuréticos y betabloqueadores. Asimismo, es importante la evaluación del cardiólogo.
La atención psicoterapéutica y la terapia conductual son maneras de abordar la disfunción eréctil cuando tiene causas psicológicas.
Cuando las causas son orgánicas se puede prescribir un tratamiento oral con sustancias como el sildenafil o el tadalafil, vasodilatadores selectivos de la arteria cavernosa. Estos fármacos, apunta el doctor Mijangos Carpenti, elevan el nivel de GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo sanguíneo peniano de forma natural.
“Su acción comienza en 30 minutos y dura por horas. Están contraindicados en caso de enfermedades cardíacas especialmente, y jamás deben tomarse cuando también se usan los medicamentos llamados nitratos, que suelen prescribirse para padecimientos del corazón”, enfatiza el especialista.
Hay alternativas para tratar la DE cuando no se pueden tomar los medicamentos ya citados, como la terapia de ondas de choque de baja intensidad al pene y periné, tratamiento no invasivo y que no produce dolor.
De igual manera se puede prescribir la Bomba de Vacío, aparato que se ajusta alrededor del pene para obtener un mayor flujo sanguíneo, el cual es retenido por un anillo de constricción en la base del miembro.
Otra opción es la prótesis: se colocan dos varillas semirrígidas pero moldeables dentro de las cámaras de erección del pene, que permiten manipularlo en cualquier posición.
La terapia con testosterona está indicada solamente en hombres con hipogonadismo (niveles bajos de la hormona masculina).
El doctor Mijangos Carpenti aconseja que a partir de los 50 años el varón sano consulte al médico para que le practique un examen físico completo que incluya medición de tensión arterial, frecuencia cardíaca y niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos, a fin de prevenir enfermedades y recibir atención oportuna en caso de hallar algún padecimiento.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
