Nazarenos de la Hermandad del Baratillo se dirigen al templo para poner en marcha la Estación de Penitencia, anteayer en Sevilla
Nazarenos de la Hermandad del Baratillo se dirigen al templo para poner en marcha la Estación de Penitencia, anteayer en Sevilla
  • Nazarenos de la Hermandad del Baratillo se dirigen al templo para poner en marcha la Estación de Penitencia, anteayer en Sevilla
  • Cubrir con tela las imágenes religiosas en Semana Santa representa la invitación a buscar al Señor

No ver televisión, no escuchar la radio, evitar fiestas, guardar silencio y realizar actividades de recogimiento han sido parte de las costumbres de la religiosidad popular durante el Viernes Santo. Sin embargo, muchas de estas prácticas han desaparecido, se han modificado o relajado, recuerdan el presbítero Bernabé Cobá Collí y el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez.

Entre las costumbres asociadas a este día también se encuentra la de evitar los viajes de placer.

El padre Cobá Collí y el antropólogo Cardeña señalan que estas tradiciones fueron heredadas de generaciones anteriores y ellos mismos alcanzaron a vivirlas.

El sacerdote, párroco de San José Tzal, indica que algunas personas aún observan ese recogimiento, lo que se traduce en abstenerse de consumir carne durante toda la Semana Santa, no solamente el viernes.

No obstante, subraya que lo esencial es que estas acciones conduzcan a una verdadera unión con Cristo. En este sentido, afirma que lo central del Viernes Santo es participar en la liturgia de la palabra, la adoración de la Santa Cruz y la Comunión.

Muchas personas viven este día como una jornada de respeto, similar al luto que se guarda ante la muerte de un ser querido. El padre Cobá Collí recuerda que en su infancia no se permitía ver televisión ni jugar, especialmente el viernes.

En algunas familias persiste incluso creencias infundadas, como el temor de llegar a los 33 años, edad en la que murió Cristo. Ante ello, el padre Bernabé pide no caer en supersticiones.

Por su parte, Indalecio Cardeña, presidente del Círculo de Estudios Humanísticos de Yucatán, indica que el Viernes Santo es una de las expresiones más claras de fe y devoción popular.

Manifestaciones

Esta religiosidad se manifiesta tanto en ceremonias litúrgicas como en representaciones vivientes del vía crucis —algunas muy reconocidas, como la de Acanceh— y otras expresiones en el ámbito doméstico.

Antes, en los hogares el respeto a estas fechas se demostraba guardando silencio, no escuchando música y cubriendo imágenes religiosas con telas de color morado, como señal de duelo.

Muchas de estas prácticas se han debilitado o desaparecido en contextos urbanos, pero en zonas rurales aún persiste un fuerte sentido de respeto y recogimiento.

Cardeña Vázquez reitera que, sin embargo, para muchas personas este día sigue sin tener un carácter festivo ni recreativo.

Apunta que la transformación de estas prácticas es un proceso natural en sociedades vivas, en las que surgen nuevos patrones culturales. Las tradiciones de Semana Santa han cambiado con el tiempo, como parte de la evolución social.— Claudia Ivonne Sierra Medina

Telas moradas Costumbre

El presbítero Juan Agustín Hoil Ucán explica el significado de cubrir en estos días imágenes religiosas con telas moradas:

Austeridad

Esta tradición responde a un llamado a la sobriedad y la austeridad en los templos; sin embargo, su significado va más allá de lo visible, al invitar a los fieles a vivir un tiempo de recogimiento interior y preparación espiritual.

Necesidad de Dios

“Es una forma de expresar la necesidad que tenemos de Dios. Al cubrir las imágenes, se nos invita a hacer un esfuerzo interior para buscarlo”, señala el párroco de la Transfiguración del Señor y coordinador diocesano de la Pastoral Vocacional.

Alegría

Las imágenes suelen cubrirse durante la Semana Mayor y se descubren al inicio de la Pascua, como signo de la alegría por la Resurrección.

Color litúrgico

El uso del color morado no es casual, pues se trata de un tono litúrgico presente en la Cuaresma y algunos días de la Semana Santa. Representa la esperanza y la la preparación espiritual. “Vivimos un tiempo de expectativa, de búsqueda de la alegría plena que llega con la Resurrección”.

Documentación

No se tiene una fecha exacta de inicio de la tradición, es una práctica antiquísima de la Iglesia, documentada en los libros litúrgicos. Si bien su cumplimiento es obligatorio en templos consagrados, también puede replicarse en las casas como un ejercicio voluntario de fe.

Exhortación

El sacerdote hace un llamado a los jóvenes a acercarse a la Iglesia, luego de alejarse de la vida parroquial a raíz de la pandemia. Para él resulta alentador observar cómo algunos han comenzado a regresar, situación que, dice, pudo constatar en las recientes jornadas de confesiones en el decanato.

Reflexión

“Es un tiempo muy bonito para hacer una pausa, reflexionar sobre nuestra vida y reconocer la necesidad de Dios”, expresa.

Desde casa

Señala que aquellos feligreses que no puedan acudir a los oficios en sus parroquias por cuestiones de salud, pueden vivir su fe desde casa participando a través de medios digitales y la televisión.— I.N.C.

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