Una visitante al Museo de Orsay ante el cuadro “Baile en el Moulin de la Galette”, que forma parte de “Renoir y el amor. La alegría de la modernidad”, expuesta hasta el 19 de julio
Una visitante al Museo de Orsay ante el cuadro “Baile en el Moulin de la Galette”, que forma parte de “Renoir y el amor. La alegría de la modernidad”, expuesta hasta el 19 de julio

PARÍS (EFE).— Una visión de la vida “positiva y optimista” del primer Auguste Renoir (1841-1919) se funde con su faceta menos conocida como dibujante en una inédita doble exposición en el Museo de Orsay.

Instalada hasta el 19 de julio, la primera muestra, “Renoir y el amor. La alegría de la modernidad (1865-1885)”, se centra en obras que reflejan el amor idealizado y la camaradería en paisajes de la periferia parisina.

“No solo existe lo irónico o lo trágico; hay también visiones más positivas. Renoir es único en ese sentido. El tipo de belleza que retrata pervive todavía hoy”, manifestó el comisario de la exposición, Paul Perrin.

Entre las 60 piezas sobresale “Le déjeuner des canotiers” (1880-1881), obra cumbre del maestro impresionista, cedida al Orsay por la Phillips Collection de Washington. “Es una oportunidad increíble para que los franceses vean esta obra, que raramente sale de Estados Unidos”, subrayó Perrin sobre una pintura inspirada en una escena real en la terraza del restaurante Maison Fournaise en Chatou, enclave conocido como la Isla de los Impresionistas.

“Baile en el Moulin de la Galette” (1876), perteneciente a los fondos del Orsay, y “Les parapluies” (1881-1886), de la National Gallery de Londres, completan el trío de joyas de una exhibición que explora la capital francesa del ocio y el placer.

La muestra retrata el afecto más puro sin caer en lo meloso: “No hay en las obras un sentimiento de dominación ni violencia; se muestran momentos de seducción en una relación de igual a igual”, dijo el comisario.

A escasos metros, la segunda muestra, titulada “Renoir dibujante”, revela a un artista completamente distinto. Las 120 obras expuestas —incluyendo 55 dibujos, 17 pasteles y 16 acuarelas— pretenden descubrir a un artista que a menudo queda a la sombra de su pincel.

“Es una manera diferente de conocerlo; ambas exposiciones son complementarias”, ahondó Perrin.

El pintor experimentó aquí con pluma y tinta, lápiz y piedra negra, grafito, carboncillo, sanguina y gis blanco, retratando tanto a figuras como Richard Wagner, Paul Cézanne y Auguste Rodin como a modelos anónimas.

“Es muy difícil organizar una exposición de dibujos por la fragilidad del soporte. Normalmente permanecen archivados”, explicó la comisaria Anne Distel.

Entre los tesoros rescatados destacan los dibujos preparatorios para la imponente “Las grandes bañistas”: “Dudo que haya sido mostrado más de tres veces desde que ingresó en la colección, hace ya casi cien años”.

Auguste Renoir Perfil

El artista francés fue figura central en el desarrollo del movimiento impresionista.

Maestros clásicos

Se formó como pintor de porcelanas, si bien su interés por la pintura hizo que visitase con frecuencia el Museo del Louvre, donde, en torno a 1860, comenzó a copiar obras de maestros clásicos. Desde 1861 asistió a clases de dibujo con Charles Gleyre y en 1862 fue finalmente admitido en la Escuela de Bellas Artes.

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