NUEVA YORK (Por Marine Buffard, de “The New York Times”).— En un vídeo de YouTube publicado en enero, Bianca Stephenson sonríe mientras levanta los brazos en el aire, sacude las muñecas y balancea las caderas. “Parece algo muy tonto”, admitió Stephenson, de 34 años. “Pero funciona”.
Está practicando algo llamado “sacudida somática”, una forma de controlar el estrés y liberar la “energía estancada”, aseguró.
Tras pasar de cinco a diez minutos sacudiéndose, suele sentarse en silencio y dejar que afloren sentimientos más profundos; a veces llora. A Stephenson, quien pasó años en terapia para abordar traumas infantiles, los movimientos somáticos le han dado un desahogo emocional que la psicoterapia tradicional por sí sola no lograba.
La práctica es “como una meditación en movimiento”, añadió Stephenson, quien vive en Londres y es copropietaria de una cafetería.
La sacudida somática se engloba dentro de la terapia somática, un grupo de técnicas orientadas al cuerpo que ha ganado popularidad en las redes sociales en los últimos años. Las sacudidas son una variedad, pero los movimientos somáticos también pueden incluir ejercicios de enraizamiento que ayuden a tu cuerpo a sentirse arraigado a la tierra, así como cambios posturales, trabajo respiratorio y empujarse contra una pared.
A pesar de su popularidad en internet, es difícil establecer una definición estricta de la terapia somática y de lo que consigue.
Existen muchas variedades de terapia somática. La gente ha utilizado la expresión para describir técnicas tan diversas como el yoga, la danza y la acupuntura. La modalidad más conocida es la “experiencia somática”, que fue desarrollada por el psicólogo Peter A. Levine en la década de 1970.
Levine consideraba que la terapia verbal por sí sola no bastaba para curar el trauma. Lo que también se necesitaba, decía, era la liberación lenta de la “energía de lucha o huida” que había quedado bloqueada en el sistema nervioso tras experimentar un trauma.
En general, el objetivo de los terapeutas somáticos es ayudar a los pacientes a tomar conciencia de su cuerpo y luego centrarse en la forma en que responde al trauma, al estrés y a la conexión social. Con el tiempo, se anima a los pacientes a abandonar comportamientos aprendidos, como la postura encorvada o la respiración superficial, con el objetivo de mejorar su estado mental y ayudarlos a que vivan con mayor plenitud en el presente.
“No hay duda de que algo así es muy prometedor”, consideró Vaile Wright, directora principal de innovación sanitaria de la Asociación Estadounidense de Psicología. “La terapia conversacional no funciona para todo el mundo”.
Algunos estudios, incluido un pequeño ensayo controlado aleatorio que se publicó en 2017, han sugerido que la experiencia somática podría ser un tratamiento eficaz para el trastorno de estrés postraumático. No obstante, la APA advirtió el año pasado que no había pruebas suficientes para recomendarla como terapia para el TEPT.
No existe un protocolo específico para algo tan difuso como la terapia somática. Sin embargo, he aquí cómo podría desarrollarse: imagina que alguien se presenta en su sesión de terapia con ganas de hablar de una gran pelea que ha tenido con su pareja. Normalmente, un terapeuta somático “hará una pausa y calmará las cosas”, dijo Scott Lyons, psicólogo de Nueva York y fundador del Embody Lab, que ofrece formación en terapia somática.
“Diremos algo tan sencillo como: ‘¿Dónde sientes eso en tu cuerpo?’ o ‘¿Cómo se manifiesta eso en ti en este momento?’”.
Estas sensaciones corporales no son aleatorias, añadió, son la forma en que nuestro subconsciente está comunicando los sentimientos, necesidades o creencias más profundos que están “sin expresar o procesar”.
El terapeuta en determinado momento puede invitar al paciente a liberar emociones intensas mediante el movimiento; animarlo a sacudir suavemente su cuerpo, o hacer gestos más amplios o una voz más alta. También se puede pedir que simulen una acción que desearían haber hecho en el pasado, como trotar en su sitio para representar la huida o levantar la mano y decir “¡Alto!”.
Nada de esto debe parecer forzado, subrayó Lyons; más bien, el paciente dicta el ritmo según se sienta seguro.
Uno de los mayores conceptos erróneos sobre la terapia somática es que se trata “solo de un conjunto de ejercicios”, apuntó Arielle Schwartz, psicóloga clínica que lleva décadas incorporando métodos somáticos a su consulta.
Aunque los movimientos somáticos pueden ser beneficiosos, es mejor combinarlos con un terapeuta, añadió. Un terapeuta puede ayudar al paciente a superar algunas de las emociones difíciles que surjan y también ayudarlo a aprender a mover el cuerpo de forma diferente.
No existe un enfoque único para abordar el trauma, y la terapia somática no es para todo el mundo, aclaró Schwartz. No obstante, algunos pacientes sienten por fin liberación y alivio cuando “el cuerpo consigue finalmente contar su historia”.
Terapia Datos
La “sacudida somática” se vuelve tendencia en la consulta con terapeutas.
Incorporación
Algunas técnicas somáticas, como la relajación muscular progresiva y la respiración consciente, ya están incorporadas en diversas modalidades de tratamiento basadas en pruebas.
Falta estudio
Sin embargo, esas técnicas, cuando se agrupan y se utilizan fuera de un enfoque terapéutico ya establecido, no se han investigado bien, alertan expertos.
