La obra que realizamos en el mundo pertenece a Dios, pero Él ha querido llamarnos a ser sus instrumentos y participar en el plan de salvación realizado por Cristo. Así lo expresó el obispo Pedro Mena Díaz durante la misa por el 100 aniversario del colegio Jenaro Rodríguez Correa, celebrada en la Catedral de Mérida.
El prelado señaló que los apóstoles discernieron con la luz del Espíritu Santo y que cada persona tiene una misión: unos en la oración, otros en la predicación y algunos en el servicio. En este sentido, destacó que todos los bautizados tienen una vocación específica y son instrumentos de Dios.
Durante su mensaje, mencionó que en la Conferencia del Episcopado Mexicano reflexionaron sobre la cultura vocacional y la importancia de reconocer que cada persona está llamada a continuar la obra de Jesucristo, también a través de instituciones educativas como este colegio.
En cuanto a la educación, subrayó que no se trata de llenar “cubos vacíos”, sino de encender las capacidades que Dios ha depositado en cada persona, de donde nacen las vocaciones y el deseo de servir.
Reconoció la labor de las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, responsables del colegio, por su servicio en la educación, la salud y las misiones. Asimismo, destacó que de esta institución han surgido laicos comprometidos y miembros del ministerio ordenado, todos llamados a transformar la sociedad desde su vocación.
El obispo también enfatizó la importancia del discernimiento, especialmente ante las influencias actuales, e invitó a no dejarse llevar por las corrientes del mundo, sino a reflexionar con el corazón, la mente y el espíritu para distinguir entre el bien y el mal.
Recordó que los colegios católicos deben fortalecer la fe y ayudar a los alumnos a vivir sus valores, incluso en medio de un entorno cambiante. En ese camino, señaló, la Iglesia acompaña como guía para vivir la vocación y servir a Dios.
Al concluir, felicitó a la comunidad educativa por sus 100 años de historia y pidió que continúen confiando en Dios, quien acompaña la vida de las personas.
La misa contó con la participación de alumnos, exalumnos y profesores en diversas funciones litúrgicas. También asistieron religiosas de la congregación, entre ellas su superiora general y la directora del colegio .
Al inicio y al final de la celebración, se elevaron oraciones de agradecimiento por la historia del colegio, sus generaciones de estudiantes, docentes y familias que han contribuido a su desarrollo. Posteriormente, la comunidad continuó los festejos en el Centro de Convenciones Siglo XXI.













