• Andrea Herrera y el tubista José Carlos Rodríguez posan con un títere que se usará durante los conciertos
  • Andrea Herrera, Laura Reyes y José Carlos Rodríguez dieron los detalles de los próximos conciertos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán

La Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) presentó su octavo programa de temporada, un concierto no solo será escuchado sino se narrará como un cuento, habitado por personajes especiales.

Se trata de un programa pensado para acercar a las familias enteras a la música sinfónica con la calidad que distingue a la OSY.

Al frente estará la directora huésped, la mexicana Laura Reyes, quien con naturalidad habló de un repertorio que transita entre lo fantástico y lo entrañable.

La velada abrirá con Danza macabra, de Camille Saint-Saëns, una pieza que convierte la noche en escenario de esqueletos danzantes. “Siempre despierta la imaginación”, comentó la directora, quien adelantó que el programa está diseñado como un viaje de emociones.

El momento central llegará con “Tubby la Tuba”, un cuento sinfónico donde, por una vez, la tuba deja de ser la que acompaña y se convierte en protagonista. Aquí no sólo hay música, pues se genera una historia, con sus personajes, entre ellos un sapo que, logra cambiarlo todo.

El tubista José Carlos Rodríguez, integrante de la OSY desde 2009, lo compartió entusiasmado. “Es una forma de entender qué hace la tuba dentro de la orquesta, pero también de conocer a los demás instrumentos”. Y es que, mientras la historia avanza, van apareciendo violines, trombones, oboes… cada uno con su voz, como si la orquesta se presentara poco a poco ante el público.

A esa narración se suma Andrea Herrera, figura en el ámbito cultural yucateco, quien no llegará sola, traerá consigo títeres creados especialmente para esta puesta. “Es un cuento sobre encontrar tu propia voz”, dijo en la rueda de prensa.

Contó que su preparación, ha sido intensa, con muchos meses ensayando textos, voces y movimientos. “Es complicado, pero también muy hermoso”, agregó, reconociendo que deberá coordinar narración, música y manipulación escénica en tiempo real, lo que genera un gran reto, pero está feliz de llevarlo a cabo.

El programa continúa con otra sorpresa, la obra “Más allá del arcoíris”, el clásico de Harold Arlen, en una versión poco común para tuba y orquesta de cuerdas. Una pieza que, en este contexto, parece dialogar con la historia de Tubby, la idea de atreverse a soñar, incluso cuando el camino no es el más evidente.

El cierre llegará con la Sinfonía No. 4 “Italiana”, de Mendelssohn, una obra luminosa, llena de movimiento y energía. Reyes la describió como una serie de “postales sonoras”, donde cada fragmento cuenta algo distinto, desde la alegría desbordante hasta momentos más introspectivos.

Durante la presentación, una idea que se repitió en varias ocasiones, pues este concierto es para todos. Para los niños que quizá escucharán por primera vez una orquesta en vivo, y para los adultos que, sin darse cuenta, pueden volver a mirar la música con curiosidad renovada.

“Los niños tienen una gran capacidad de imaginar”, dijo la directora. Y tal vez de eso se trata esta apuesta de la OSY, de abrir una puerta, no imponer un camino. De permitir que cada quien, como la tuba de la historia, descubra su propia forma de escuchar.

Las funciones se realizarán el viernes 24 y 26 en el Palacio de la Música, en un programa que promete, una experiencia donde la música clásica se deja disfrutar acompañada de coloridos personajes. Los boletos están a la venta desde 150 y hasta 300 pesos, en la recepción del Palacio de la Música o en sinfonicadeyucatan.com.mx.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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