Los mayas fueron grandes comerciantes y sus redes alcanzaron regiones lejanas, incluso el centro de Perú, recordó la arqueóloga María José Gómez Cobá en la charla “El comercio en la muerte. Equipamiento suntuario fúnebre en los mayas prehispánicos de Yucatán”, que ofreció anteayer en el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón.
En el período Posclásico Tardío, añadió, ya había un intercambio importante de bienes, como metales provenientes de lo que hoy es Michoacán y Sudamérica.
El comercio se realizaba por vías marítimas —ríos y lagos— y también por rutas terrestres, fundamentales para la distribución de productos a lo largo de 800 kilómetros. En algunos casos, estos bienes se producían por encargo. Su control y distribución estaban en manos de grupos de poder, aunque también participaban otros sectores sociales.
En la plática, que se enmarcó en la muestra “Ek Chuah. El comercio entre los mayas”, que actualmente se puede ver en el Palacio Cantón, la arqueóloga Gómez Cobá, del Centro INAH Yucatán, dijo que entre los antiguos mayas los comerciantes jugaban importante papel como mediadores entre distintos grupos y mantenían cercanía con la élite.
En la época prehispánica se vendían y compraban objetos destinados tanto a la vida cotidiana como a rituales funerarios.
Gómez Cobá expuso los resultados de investigaciones en el noreste de Mérida sobre entierros mayas y los objetos hallados, algunos provenientes del sur de Campeche y Palenque.
Indicó que el objetivo fue identificar patrones mortuorios, en particular de los bienes suntuarios. Al morir, los individuos solían ser enterrados con un plato sobre el cráneo, así como con otros recipientes —vasos, cuencos o cajetes— colocados cerca de la cabeza o el torso. En algunos casos se incluían más piezas en las extremidades.
Además, llegaban a portar objetos personales como pendientes, pectorales y anillos, especialmente entre la élite. El estudio de estos materiales permite inferir el estatus y el papel social de los individuos: a mayor cantidad de bienes, mayor jerarquía.
La arqueóloga señaló que estos hallazgos evidencian relaciones con grupos mayas del sur de Campeche, Quintana Roo y la región del Petén, de donde provenían la piedra verde, obsidiana y otros bienes de intercambio. En la zona noreste estudiada se identificaron piezas originarias del sur de Campeche y Palenque, entre otras regiones.
La conferenciante fue presentada por Bernardo Servide Primo, director del Museo Palacio Cantón.— Claudia Sierra Medina
