La misa de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario en la capilla del Seminario Conciliar, del que es patrona, en octubre de 2025
La misa de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario en la capilla del Seminario Conciliar, del que es patrona, en octubre de 2025

“Os daré pastores según mi corazón” (Jer 3, 15). “Con estas palabras del profeta Jeremías, Dios promete a su pueblo no dejarlo nunca privado de pastores que lo congreguen y lo guíen”.

Así comienza la exhortación apostólica postsinodal “Pastores dabo vobis”, de san Juan Pablo II (1992), dedicada a la formación de los sacerdotes. Desde sus primeras líneas, este documento nos recuerda una verdad fundamental: Dios nunca deja solo a su pueblo. Permanece fiel a su promesa de suscitar pastores según su corazón, que nos orienten, nos acompañen, nos fortalezcan y nos conduzcan hacia Él.

Esa ha sido la misión del Seminario Conciliar de Yucatán a lo largo de estos 275 años: formar y acompañar a los futuros sacerdotes para el servicio de la Iglesia.

Sabemos, por la fe, que la promesa del Señor no puede fallar. Precisamente esta promesa es la razón y la fuerza que infunden alegría a la Iglesia ante el florecimiento y el aumento de las vocaciones sacerdotales (PDV número 1).

Esa misma alegría y esperanza es la que hoy nos impulsa a perseverar en la oración, pidiendo a Dios que continúe enviando sacerdotes santos, sanos y sabios.

Nuestro Seminario Conciliar, confiado al cuidado de Nuestra Señora del Rosario y san Ildefonso, es testimonio vivo de la fidelidad de Dios. A lo largo de su historia —marcada por luces y sombras, desafíos y esperanzas— ha permanecido firme, sostenido por la certeza de que es el Señor quien conduce y sostiene su camino.

La celebración de este aniversario jubilar se presenta como una ocasión privilegiada para renovar, como Iglesia particular, nuestra súplica por las vocaciones: por los seminaristas, los formadores, las madres Oblatas de Jesús Sacerdote y los jóvenes que experimentan la inquietud del llamado, para que todos respondamos con generosidad y seamos perseverantes en la fe.

Hemos elegido el lema “275 años formando pastores, mensajeros de esperanza” porque expresa con claridad la identidad y misión de nuestra querida institución, que ha acompañado durante casi tres siglos la vida de la Iglesia local mediante el discernimiento y la formación de los candidatos al sacerdocio ministerial.

Hoy, en un contexto que con frecuencia parece carecer de rumbo y horizonte, se hace más urgente volver la mirada al Dueño de la mies y suplicarle que envíe trabajadores a su viña, trabajadores solícitos, cercanos y generosos. Pidamos a Dios nuestro Señor, a través de la oración, la gracia de una nueva primavera vocacional en nuestra amada Arquidiócesis de Yucatán.

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros y por nuestro Seminario. Jesús, Buen Pastor, guía nuestro Seminario a tu corazón.

Seminarista, segundo de Configurativa.

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