Pablo Guardado lidera investigaciones para desarrollar tratamientos contra el hantavirus de los Andes
Pablo Guardado lidera investigaciones para desarrollar tratamientos contra el hantavirus de los Andes

PARÍS (EFE).— El español Pablo Guardado Calvo, quien lidera en el Instituto Pasteur de Francia un grupo de trabajo para hallar un tratamiento contra el hantavirus de los Andes, consideró que “en el momento en que haya un interés entre las farmacéuticas las cosas se moverán muy rápido”.

“Si no, podría llevarnos años”, afirmó a EFE el investigador gallego.

Doctorado en la Universidad de Santiago de Compostela en Biología Estructural y, desde hace 16 años, investigador del Instituto Pasteur en París, Guardado lidera un equipo de seis especialistas cuyo cometido es entender cómo los hantavirus logran entrar en las células humanas, con el propósito de diseñar moléculas antivirales o anticuerpos que puedan bloquear las proteínas del virus.

La labor de este pequeño grupo de científicos está actualmente en el punto de mira debido a la incertidumbre sobre la expansión del hantavirus de los Andes. ¿Cuánto se tardará en tener un tratamiento (vacuna o antiviral)? ¿Será tan rápido como con el Covid-19?

“En el mejor de los casos, si se dedica mucho dinero, pueden ser uno o dos años, porque hay que hacer todo el desarrollo de la parte clínica, con estudios en primates, luego el ensayo clínico para ver si realmente funciona”, señaló Guardado.

Sin embargo, como sucedió con el Covid-19 a inicios de 2020, ese plazo podría recortarse si las compañías farmacéuticas realizan inversiones semejantes en el hantavirus de los Andes a las que hicieron para encontrar un antídoto contra el virus de la pandemia del Covid.

Si una gran farmacéutica “quisiese dedicar esfuerzos yo creo que podría tener una vacuna en el mismo tiempo que con el Covid. Otra cosa es si funciona, porque luego hay que hacer todos los ensayos, pero sí, yo creo que podría tenerla”, aseveró el gallego.

Guardado agregó que el trabajo hecho en los últimos años por el Pasteur sobre el conocimiento de los hantavirus es lo “suficientemente sólido como para avanzar hacia una vacuna”.

“Pero si lo tenemos que desarrollar sin la industria va a durar tiempo. Los proyectos europeos que tenemos se financian a cinco años y suelen terminar con un ensayo clínico de fase 1. Ese es el tiempo que se maneja”, asumió.

De momento, el interés empresarial en el hantavirus de los Andes es escaso, exceptuando el gigante farmacéutico estadounidense Moderna.

La compañía, cuya plataforma de ARNm permite diseñar prototipos con una rapidez inédita, se disparó en Bolsa el pasado viernes 8 tras conocerse el positivo de un ciudadano estadounidense a la cepa Andes.

Aunque el desarrollo se encuentra todavía en una etapa muy temprana, los inversores han puesto el foco en la capacidad de Moderna para pivotar su tecnología hacia virus emergentes, lo que podría acelerar drásticamente los plazos si la amenaza sanitaria se agrava.

El Pasteur, una de las referencias mundiales en el tratamiento de enfermedades víricas y bacterianas, está especialmente presionado después de que en 2020 no lograse a tiempo su proyecto de vacuna contra el Covid-19.

“Sentimos una cierta presión porque sabemos que, en este tipo de enfermedades menos importantes (para los intereses comerciales), somos nosotros los que nos ocupamos”, reconoció Guardado.

Un virus “realmente agresivo”

El hantavirus Andes, la cepa identificada entre los pasajeros del crucero, es endémica en América del Sur, región de donde partió la embarcación.

A diferencia de la mayoría de las cepas del hantavirus, que se transmiten mediante la exposición a la orina, heces o saliva de roedores infectados, la variante Andes es una de las pocas conocidas por transmitirse entre personas, aunque dichos casos son poco frecuentes.

Respecto a los hantavirus de Asia, que afectan más a los riñones, el de los Andes ataca el aparato respiratorio.

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