En la ermita de Santa Isabel, fieles del Centro Pastoral número 5 e integrantes de la familia Calderón Sabido participaron en la tradicional misa y rezo del Santo Rosario en honor de la Virgen de Fátima, devoción que desde hace 45 años permanece viva gracias a la semilla espiritual sembrada por doña Aurelia Sabido Calderón.
La celebración, realizada con motivo del aniversario de la primera aparición mariana ocurrida el 13 de mayo de 1917 en Cova da Iria, Portugal, fue presidida por el presbítero Óscar Viñas Olvera, quien recordó con especial afecto a doña Aurelia, fallecida hace tres años y reconocida como fundadora y precursora de este rosario comunitario en la Ermita.
“Dichosa en la diestra del Padre”, expresó el sacerdote al referirse a la mujer cuya constancia convirtió esta tradición en uno de los encuentros marianos más especiales para numerosas familias de la zona.
El Evangelio proclamado, tomado de San Juan, recordó las palabras de Jesús a sus discípulos sobre la llegada del Espíritu de la Verdad, quien guiará plenamente a los creyentes.
Durante la homilía, el padre Óscar Viñas Olvera destacó que María representa el ejemplo perfecto de quien escucha y pone en práctica la palabra de Dios, invitando a los fieles a vivir una fe auténtica, sostenida por la oración, la verdad y el compromiso cristiano.
Evocó las apariciones de Fátima a los pastores Francisco, Jacinta y Lucía, y subrayó el llamado de la Virgen a rezar el Rosario “por la conversión de los pecadores y por la paz del mundo”.
“Encender una vela cualquiera puede hacerlo, pero ser luz para iluminar los errores, disipar las dudas y acompañar a los enfermos, eso es lo verdaderamente importante”, expresó ante los devotos asistentes.
El sacerdote insistió en que la devoción mariana no debe quedarse únicamente en prácticas externas, sino convertirse en testimonio vivo del Evangelio. “No basta con rezar; debemos ser señal creíble de Cristo en medio del mundo”, señaló.
En otro momento de la reflexión, recordó que María “escuchó la palabra de Dios y la puso en práctica”, destacando su papel como modelo de obediencia y fe. Asimismo, llamó a los fieles a perseverar en la oración del Rosario en tiempos marcados por la incertidumbre, la división y la pérdida de valores espirituales.
Durante la Eucaristía también se elevaron plegarias por los enfermos de la comunidad y por las almas de diversos difuntos, entre ellos Aurelia Sabido, Hilda Serrano, Modesta Calderón y Asunción del Rosario Chuc.
La celebración, realizada el miércoles, reunió a integrantes del Centro Pastoral número 5, familiares y devotos que año con año mantienen viva esta tradición, convertida ya en una herencia espiritual transmitida entre generaciones.
Al término del acto religioso, Rubén Calderón Cecilio expresó su alegría por los 45 años del Rosario dedicado a la Virgen de Fátima y recordó con nostalgia a su difunta esposa, quien inició esta práctica devocional que hoy continúan otros integrantes de su familia.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
