El curador Rafael Pérez y Pérez considera que las autoridades culturales carecen de una visión sobre el arte contemporáneo y advierte de la “folclorización” de la cultura, a propósito del cierre del Museo de Arte Contemporáneo de Campeche, inaugurado apenas en 2024.
Aclara que no está en contra del rescate del arte popular, pues forma parte de la identidad mexicana, pero subraya que también debe darse una atención especial al arte contemporáneo.
Lamenta tanto el cierre del Museo de Arte Popular de Mérida como el del recinto campechano, en cuya apertura —en diciembre de 2024— estuvo presente.
Las dos salas del espacio habían comenzado a funcionar con las exposiciones “Mutaciones desde la naturaleza”, que reunía el trabajo de Olga Dondé, Lorena Ancona y Vanessa Rivero, y “Soy capaz de cualquier cosa cuando no es importante”, de Luis Carlos Hurtado.
“El arte de hoy es la arqueología del mañana”, señala Pérez y Pérez.
Explica que, si no se fomenta, preserva y difunde la producción artística actual, ésta terminará por diluirse en la memoria colectiva.
Admite que el arte contemporáneo no es tratado con la importancia que merece. En ese sentido, recuerda que el Fernando García Ponce Macay, el museo más importante en su tipo del sureste del país y del que fue director, se cerró en 2021.
Cuando se inauguró el museo de Campeche, pensó que la Península volvería a contar con un espacio dedicado al arte contemporáneo. En Quintana Roo existe un esfuerzo privado e incipiente para tener un recinto de ese tipo, dentro de un centro comercial, pero Pérez y Pérez advierte que no hay un proyecto institucional sólido para el arte contemporáneo en el Sur y Sureste.
Considera especialmente preocupante esta situación porque en el Estado hay dos instituciones de educación superior que forman artistas: la Universidad Autónoma de Yucatán y la Universidad de las Artes de Yucatán. A ellas se suma, en Campeche, La Arrocera, Centro de Formación y Producción de Artes Visuales.
“Estamos formando artistas contemporáneos, pero no les estamos dando espacios para conocer otras propuestas ni para confrontar su trabajo con el contexto nacional e internacional”.
Recuerda que los museos no persiguen un interés comercial, ya que no venden arte. Y aunque reconoce la existencia de buenas galerías en Mérida, considera que falta un contexto museístico y educativo que fortalezca la formación y proyección de los artistas.
En el marco del Día Internacional de los Museos, que se conmemora pasado mañana lunes, Rafael Pérez y Pérez exhorta a las autoridades a prestar mayor atención a estos espacios culturales. Sin museos públicos e institucionales dedicados al arte contemporáneo se está generando “un fraude” para los jóvenes que estudian artes visuales, pues se enfrentarán a un panorama sin oportunidades ni futuro profesional en la región.
Como alternativa, propone que espacios como el Gran Museo del Mundo Maya funcionen también como centros de arte contemporáneo, porque ya existen otros recintos dedicados al patrimonio histórico y artístico, como el Palacio Cantón, la Pinacoteca del Estado y el Palacio de la Música.
Recuerda además que, tras el abandono del edificio del Ateneo Peninsular por el Macay, hubo promesas de los gobiernos estatal y federal de reabrir un museo de arte contemporáneo, algo que no ha ocurrido.
Finalmente, reflexiona sobre el legado cultural de administraciones pasadas en el Estado: Dulce María Sauri Riancho aportó a Yucatán el Macay; Patricio Patrón Laviada, la ESAY y la Orquesta Sinfónica de Yucatán; Ivonne Ortega Pacheco, el Gran Museo del Mundo Maya, y Rolando Zapata Bello, el Palacio de la Música.
“El tiempo está corriendo y no veo que (en el actual gobierno) podamos tener un legado cultural a la altura de lo que merecen y exigen los yucatecos”, concluye.
