Del instrumento solista a la gran orquesta: una misma obra, dos compositores y un público que disfrutó de una propuesta singular. Así fue el concierto que ofreció anteayer la Orquesta Sinfónica de Yucatán, que por segunda ocasión en la temporada presentó un programa único e innovador: “El arte de la transcripción”.
La propuesta permitió escuchar “Cuadros de una exposición”, del compositor ruso Modesto Mussorgsky, primero en su versión original para piano y, en la segunda parte, en la célebre orquestación realizada por Maurice Ravel.
La comparación entre ambas versiones no solo fue inevitable, sino parte esencial del concepto ideado por la Orquesta y su director titular, Alfonso Scarano, quien planteó este tipo de programación para que el público pudiera experimentar, en el transcurso de un mismo concierto, dos lecturas de una misma obra.
La velada comenzó con la versión para piano, interpretada por Jorge Medina, concertista campechano de 31 años que actualmente reside en Fráncfort, Alemania, y ha ofrecido numerosos recitales en Europa.
Resultó inusual ver en el escenario vacías las sillas que suelen ocupar los integrantes de la orquesta y ausente al director. El pianista quien apareció solo, saludó al público y comenzó su interpretación.
“Cuadros de una exposición” se inició de manera contenida, como quien recorre una galería y observa con cautela la primera obra, y poco a poco la música despertó emociones y reveló nuevas sonoridades.
La pieza, inspirada en una exposición póstuma de Víctor Hartmann —amigo del compositor—, funciona como una narración musical de las imágenes contempladas por Mussorgsky.
A través de los diez cuadros y las seis promenades que unen la obra, Jorge Medina condujo al público por distintos paisajes y atmósferas: gnomos, castillos, catacumbas, niños, polluelos y brujas cobraron vida en la música. Algunos pasajes exigieron gran virtuosismo por su rapidez y complejidad técnica, retos que el pianista resolvió con solidez y expresividad, con lo cual dejó ver su experiencia y talento.
El cierre, con “La gran puerta de Kiev”, resonó majestuoso tras un recorrido emocional marcado por momentos de oscuridad, miedo y tristeza, pero también por una sensación final de esperanza y liberación.
Segunda parte
Al concluir, Jorge Medina recibió prolongados aplausos que lo hicieron volver al escenario para agradecer al público, aunque sin conceder el encore que muchos parecían esperar.
La Orquesta Sinfónica de Yucatán al pleno apareció en la segunda parte del programa para interpretar primero “Una noche en la árida montaña”, también de Mussorgsky, en la versión de Rimsky-Korsakov, debido a que el compositor original nunca dejó concluida la obra de forma definitiva.
La pieza sonó imponente bajo el sello del estilo ruso: directo, poderoso y profundamente emocional. La música evocó paisajes nevados, el frío intenso y la majestuosidad de Rusia.
Con esa atmósfera aún presente llegó “Cuadros de una exposición” en la versión orquestal de Ravel. La sonoridad cambió por completo. Seguía siendo Mussorgsky, pero también aparecía la elegancia tímbrica de Ravel.
Rusia permanecía en el fondo de la obra, aunque Francia se asomaba en los colores orquestales. Resultó fascinante reconocer las melodías escuchadas en el piano y descubrir cómo, en la versión orquestal, las secciones asumían el protagonismo.
El saxofón, las percusiones, la flauta, el oboe y los violines dieron voz a las escenas imaginadas por Hartmann. El final, con la Orquesta al pleno, sonó monumental y provocó una explosión de aplausos que se prolongó varios minutos.
Quedó claro que el experimento musical conquistó al público y que la intensidad del estilo ruso sigue despertando emociones profundas entre los escuchas.— Iris Ceballos Alvarado
De un vistazo
Una propuesta innovadora
La Orquesta Sinfónica de Yucatán presentó “El arte de la transcripción”, un programa que permitió escuchar dos versiones de “Cuadros de una exposición”
La obra central
Se interpretó la pieza de Modesto Mussorgsky primero en su versión original para piano y después en la orquestación realizada por Maurice Ravel.
Pianista invitado
Jorge Medina, músico campechano radicado en Frankfurt, abrió la velada con la interpretación para piano de la obra.
La fuerza de la orquesta
En la segunda parte, la OSY interpretó “Una noche en la árida montaña” y posteriormente la versión orquestal de “Cuadros de una exposición”.
Reacción del público
El concierto concluyó con una ovación prolongada, reflejo del entusiasmo del público ante la propuesta musical.



