Humanoides vestidos como monjes participan en el desfile del Festival de los Faroles, que anteayer sábado conmemoró su edición número 2,570 de la era de Buda, en Corea del Sur
Humanoides vestidos como monjes participan en el desfile del Festival de los Faroles, que anteayer sábado conmemoró su edición número 2,570 de la era de Buda, en Corea del Sur

SEÚL (EFE).— Gabi, el primer monje robot de Corea del Sur, fue uno de los protagonistas del tradicional desfile de linternas para celebrar el cumpleaños de Buda en Seúl, después de su ceremonia de iniciación en el templo Jogyesa.

“Si a los niños les dices que carguen faroles budistas y que eso se hace desde la época de Goryeo, ellos vienen simplemente porque hay luces, porque es divertido. Pero si va un robot, los niños saldrán a verlo”, declaró el monje Seongwon, director del departamento de Cultura de la Orden de Jogye.

Gabi forma parte de los esfuerzos de la principal orden budista de Corea del Sur por atraer nuevos fieles en un país en que la mayor religión organizada es el cristianismo. Seongwon indicó que la idea en un principio fue simplemente usar robots durante el tradicional Festival de los Faroles, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.

“En ese momento no pensábamos en una ceremonia de recepción de preceptos ni nada parecido”, admitió.

Sin embargo, ya que el robot iba a participar en el evento como parte de la comunidad, el grupo decidió que sería buena idea establecer reglas comunes. “Aunque nosotros se las demos al robot, significa que somos un mismo equipo. Y para formar un equipo, en el budismo se hace una ceremonia de recepción de preceptos”.

Los monjes tuvieron que idear cinco preceptos adecuados, para lo cual buscaron la ayuda de la inteligencia artificial (IA). Los resultados no fueron exactamente lo que esperaban.

“Un precepto no es una norma ética del tipo ‘hagamos bien esto’. Un precepto consiste en dejar claro lo que está prohibido. Es decir: ‘No hagas esto’ (…). Pero ChatGPT intentaba formularlo de una manera demasiado positiva. Entonces pensé que ChatGPT o Gemini quizá no comprendían con precisión nuestros preceptos”.

Finalmente, la orden acordó las cinco reglas: no dañar la vida; no dañar objetos u otros robots; seguir las instrucciones humanas; no engañar, y, por último, no sobrecargarse. “Nosotros, cuando bebemos alcohol, nos sentimos bien, nos exaltamos, ¿no? Así que pensé: ¿cómo podría expresarse eso en un robot? Y lo formulé como ‘no te sobrecargues’”.

Las imágenes de la ceremonia, celebrada el pasado miércoles 6 en el templo Jogyesa de Seúl, rápidamente se volvieron virales.

Junto a Gabi, otros tres robots desfilaron anteayer en el Festival de los Faroles: Seokja, Mohee y Nisa.

Para Seongwon, el objetivo de los robots budistas es claro: lograr que los jóvenes coreanos sientan el budismo como algo familiar.

“Si queremos acercarnos a la sociedad, al principio es más importante familiarizarnos con la sociedad al estilo coreano. ¿Cómo vas a convertir al budismo a alguien que ni siquiera viene al templo?”, dijo el monje.

Por eso, para Seongwon no importa si los que acudieron el fin de semana a ver a los robots se convierten al budismo inmediatamente. “No creo que los jóvenes de ahora vayan a venir de repente por conversaciones religiosas o reflexiones filosóficas profundas”, reconoció.

Pero al generar un contacto directo y cercano con la sociedad, su orden apuesta por el largo plazo: “Hacer que la gente se divierta y se sienta feliz, y que algún día piense: ‘Voy a volver a aquel Jogyesa al que fui una vez’”.

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam

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