La Biblia está llena de sucesos alegóricos que dan algún mensaje o consejo, el relato de la lucha entre David y Goliat, nos da la oportunidad de reflexionar sobre lo que enseña ese desigual combate.
La narración transmite varias observaciones que debemos considerar. La fe por encima de la fuerza, antes de entrar en combate David dice a su oponente “Tú vienes contra mí con espada y lanza, pero yo vengo contra ti en nombre de Dios.” Así, la victoria se atribuye no sólo a la habilidad del israelita, que la tenía y mucha, sino a la confianza inquebrantable al Todopoderoso.
Inteligencia sobre corpulencia y poder, David no intenta enfrentar al coloso en igualdad de condiciones, en una lucha cuerpo a cuerpo, donde sabía que no tendría oportunidad de vencer al mercenario, sino que aprovecha su ventaja estratégica: distancia y precisión.
Coraje frente al miedo colectivo, después que el gigante estuvo retando al ejército israelí durante 40 días, la tropa se encontraba paralizada por el miedo, incluso el propio rey Saúl no deseaba enfrentar al titán, ante esa situación un zagal actúa con determinación seguro de su habilidad, ingenio y creencia en Dios.
Lo anterior demuestra que una persona humilde puede enfrentar grandes desafíos y salir victorioso; que el poder no siempre está donde parece y que con inventiva, valor, convicción y estrategia se puede vencer a la fuerza bruta.
La metáfora inspira a no subestimar a los demás, todos tenemos potencial para superar obstáculos y lograr metas extraordinarias independientemente de la edad, tamaño o experiencia.
Ese combate fratricida entre Goliat y el mancebo, comentado en el Libro de los Libros ha influenciado a través de siglos múltiples áreas; en religión es un ejemplo como Dios favorece a los humildes que tienen fe y levanta y resguarda a los débiles.
En las artes ha sido inspiración de grandes maestros como Caravaggio, Donatello, Rubens y muchos más.
En la cultura renacentista Miguel Ángel, esculpió a David que, junto con la Piedad, son las dos esculturas que considero más hermosas e insuperables hechas por un ser humano, la primera nos presenta un David idealizado, perfecto, con su honda sobre su hombro derecho y la piedra en la mano siniestra, se encuentra en el museo Gallería de la Academia en un espacio especialmente construido para mostrarla denominado Sala de la Tribuna, en la ciudad de Florencia; y la segunda puede ser admirada en la Basílica de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, Roma.
Hoy la expresión David contra Goliat describe un enfrentamiento desigual, donde un pequeño vence a un gigante. Ha pasado muchas veces en la historia.
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