La portada de la Antología del Colectivo Jach Yucatecas, que darán lectura hoy en la tarde
La portada de la Antología del Colectivo Jach Yucatecas, que darán lectura hoy en la tarde

Escribir es, por definición, un acto de intimidad, pero cuando las voces individuales se entrelazan para habitar un espacio común, la literatura se transforma en un refugio colectivo.

En esta ocasión, teniendo como escenario el Gran Museo del Mundo Maya, cinco escritoras abren su mente su corazón al presentar la Antología del Colectivo de Narrativa Jach Yucatecas.

A través de las miradas de Aída López, Cristina Leirana Alcocer, Dany Olivares Arteaga, Renata Marrufo Montañez y su coordinadora y moderadora Georgina Rosado Rosado se revelan sus procesos creativos, da a conocer un comunicado.

Desde cuentos forjados en el insomnio y la urgencia, hasta ensayos que rescatan la memoria histórica de nuestras antecesoras, esta obra demuestra que cuando una mujer escribe, escribe para sí misma, pero resuena en todas.

Al indagar sus textos y los senderos que las llevaron a formar parte de esta antología, las autoras despliegan un abanico temático vasto. Por ejemplo, para Dany Olivares la escritura es un ejercicio de imaginación cósmica y esperanza pura.

Su obra explora la identidad, la dualidad y el amor en escenarios inusitados: “’La Ciudad Sin Nombre’ es el primer cuento de una trilogía que pretendo continuar en las siguientes antologías. Elegí integrarlo por su tono poético, misterioso y romántico; transcurre en un mundo postapocalíptico donde, a pesar de la devastación, es posible hallar una emoción tan limpia como el deseo de unión”, comparte.

Por su parte, Aída López teje puentes con el pasado a través de un ensayo que dialoga directamente con el espíritu de resistencia del colectivo.

Su pieza rescata la figura fundamental de la escritora yucateca Dolores Bolio Cantarell. “A través de sus relatos, se aprecia una voz lírica cuyos temas mantienen una vigencia apabullante, demostrando que las mujeres de hoy compartimos la misma condición de género que las de ayer”, explica Aída, recordando que Dolores debió publicar bajo seudónimos y desde el autoexilio en Nueva York para sortear una época hostil hacia las creadoras.

El pulso de la memoria íntima late con fuerza en la aportación de Renata Marrufo, quien entrega un relato en primera persona que explora los lazos afectivos cotidianos. “Es la historia de una mujer y la entrañable relación con uno de sus perros, ese compañero fiel al que le cambiaba el nombre a capricho y que aun así respondía sin dudar”, indica.

Se trata de una narrativa personal que habitaba en su mente desde hacía tiempo, pero que no se había atrevido a plasmar en el papel sino hasta la noche previa a la entrega definitiva a las coordinadoras del Colectivo.

En un entorno cultural que históricamente ha empujado a las mujeres hacia el aislamiento o la competencia, los espacios de lectura del colectivo adquieren una dimensión política y afectiva. Dany Olivares es contundente al respecto. “Por separado somos fuertes y excelentes escritoras, pero la unión es poderosa. En un sistema que nos quiere aisladas, unirnos es un acto revolucionario, es resistencia. Demostramos que no necesitamos apagar el reflector de la otra para brillar; brillamos juntas en comunidad”.

Esta perspectiva es compartida por Aída López, quien percibe estos encuentros como un catalizador del oficio literario. Desde su mirada, la reunión en torno a la palabra escrita transmedia los procesos individuales, proyectando la sensibilidad estética de las autoras en un mosaico rico y diverso que nutre directamente la narrativa yucateca contemporánea.

Renata Marrufo añade un matiz de entrañable hermandad a esta visión. “Al ser más de 50 mujeres en las Jach Yucatecas, coincidir todas es una tarea difícil. Estas mesas no solo permiten que el público descubra la Antología, sino que nos brindan la oportunidad de conocernos entre nosotras, de acercarnos al proceso creativo de las compañeras con las que compartimos mesa, lo cual es sencillamente fabuloso”.

Sugerencias

Frente al temor inicial que asalta a quien desea escribir pero no se atreve a mostrar su obra, ellas ofrecen consejos.

Dany Olivares cita a Virginia Woolf, recordando que durante siglos el anonimato tuvo nombre de mujer. “Escribo como catarsis y para las mujeres. Nos hemos construido bajo la mirada masculina; entre más publiquemos, deconstruiremos esa mirada. Publicar no es una obligación, pero sí un acto de valentía donde debemos sostenernos entre nosotras”, afirma de manera inspiradora.

La disciplina y el rigor formal aparecen en la voz de Aída López, quien aconseja sin dudar la profesionalización del oficio. Para ella, la literatura, como cualquier arte, exige compromiso y una constancia inquebrantable: “Bajo la guía de expertos es posible transitar el laberinto con menos tropiezos. La resistencia es clave en este camino sinuoso, y la lectura debe convertirse en nuestra maestra de 24 horas”.

Con la calidez de quien ha transitado ese mismo sendero de incertidumbres, Renata Marrufo alienta a las creadoras a perder el miedo. “Que nada las detenga. Escriban, escriban y escriban”, enfatiza. Insiste en la importancia de sumarse a talleres literarios para pulir el estilo y descubrir la propia voz escrita. “Al principio da temor leer en voz alta, a mí me pasó, pero los talleres son la mejor vía para enriquecer ese don literario que ya traen dentro”.

Para Georgina Rosado, antropóloga, escritora y una de las coordinadoras del colectivo, guiar esta mesa representa tanto un deleite intelectual como una responsabilidad histórica. Con admiración, destaca la confluencia de generaciones y trayectorias que se darán cita: “Es un gran honor y un reto enorme escribir y publicar junto a creadoras de la talla y consolidación nacional e internacional de Aída López o Cristina Leirana. Asimismo, contar con el talento versátil de Renata Marrufo, virtuosa tanto en las letras como en la difusión mediática, y la frescura innovadora de jóvenes como Daniela Olivares, quienes nos vinculan con temáticas de vanguardia”.

Para la moderadora, el verdadero triunfo trasciende las páginas impresas: “Me da una inmensa alegría compartir este esfuerzo colectivo por romper, de una vez por todas, el techo de cristal que durante tanto tiempo impidió que las letras de las mujeres yucatecas alcanzaran el lugar de honor que legítimamente les corresponde”, concluye con orgullo.

Las escritoras invitan a la lectura de su antología hoy viernes a las 6 de la tarde en el Salón Audiovisual 1 del Gran Museo del Mundo Maya, con entrada libre, y coinciden en que la literatura reúne para escuchar los latidos de la narrativa femenina contemporánea e invitan a formar parte de esta velada donde las historias cobran vida en voz de sus creadoras.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán