NUEVA YORK (AP).— Gordon S. Wood, el eminente y prolífico académico que forjó un influyente y muy debatido relato de los primeros años de la independencia estadounidense en galardonados libros como “La creación de la república estadounidense” y “El radicalismo de la revolución estadounidense”, falleció a los 92 años.
Wood, profesor emérito de la Universidad Brown, murió anteayer domingo después de ser atropellado por un automóvil en el estacionamiento de un supermercado en East Providence, Rhode Island.
Autor de decenas de libros y ensayos, Wood nunca alcanzó una audiencia masiva como la de historiadores como David McCullough y Doris Kearns Goodwin, pero sus hallazgos se convirtieron en referencias para los debates sobre la formación nacional y el legado de la revolución, aún vigentes.
Muchos colegas consideraban a Wood, de cabello blanco y aspecto apacible, como la encarnación del historiador erudito y tradicional, guiado por los hechos más que por la ideología.
El presidente Barack Obama le otorgó en 2011 la Medalla Nacional de Humanidades “por una labor académica que aporta perspectivas sobre la fundación de la nación y la redacción de la Constitución de Estados Unidos”.
Académicos más jóvenes consideran que Wood era el ejemplo del historiador a la antigua que minimizaba las vidas de las personas esclavizadas, las mujeres y los pueblos indígenas.
El cineasta Ken Burns elogió a Wood como un “maestro de generaciones de estudiantes y de otros historiadores”. Woody Holton, autor e historiador que en ocasiones chocó con Wood, dijo que admiraba su “disposición a alentar incluso a un académico más joven como yo, que veía la era revolucionaria estadounidense de una manera muy distinta a la suya”.
“El trágico accidente que lo mató es especialmente desgarrador porque le negó, por menos de un mes, la oportunidad de celebrar el 250o. cumpleaños del país”, añadió Holton, profesor de historia en la Universidad de Carolina del Sur.
Su éxito fue inmediato y duradero. Su primer libro, “La creación de la república estadounidense”, ganó el Premio Bancroft en 1970 y perduró entre generaciones de estudiantes que asumieron y discutieron sus conclusiones de que la Constitución fue involuntariamente subversiva, un documento ideado por élites que condujo a “la destrucción del mismo mundo social que habían buscado mantener”.
“El radicalismo de la revolución estadounidense” ganó el Pulitzer en 1993 y la épica “Imperio de la libertad” fue finalista en 2009.
El nombre de Wood también resultó familiar para los cinéfilos gracias a la película “En busca del destino (Good Will Hunting, 1997)”, en que el personaje principal, interpretado por Matt Damon, se burla de un estudiante de Harvard: “Vas a quedarte aquí aprendiendo el material de Gordon Wood, hablando de la utopía prerrevolucionaria y los efectos capitalistas de la movilización militar” (ideas, señalaría Wood, que él no respaldaba).
Wood no se consideraba ni radical ni reaccionario, sino que reivindicaba un punto medio entre los relatos convencionales de las figuras históricas y la investigación más igualitaria que surgió en la década de 1960.
Reconocía que los historiadores habían pasado por alto las contribuciones de las mujeres y de los grupos minoritarios, pero le preocupaba que se estuvieran ignorando por completo los “acontecimientos políticos noticiosos”. Rebatió el influyente retrato del historiador de la era progresista Charles Beard, que presentaba la Constitución como un triunfo cínico de los ricos, pero tampoco consideraba a los fundadores como sabios infalibles que no pensaron en sus propios intereses.
“No creo que nuestra historia deba verse como un relato moral, ni bueno ni malo”, escribió una vez.
“Creo que los historiadores deberían intentar comprender de dónde venimos con la mayor honestidad posible, sin tratar de decir que esto fue una gran celebración o que esto fue un desastre. No creo que ninguno de esos extremos sea cierto respecto de nuestra historia”.
