La parroquia de San Antonio de Padua, en Reparto Granjas, celebró ayer la fiesta de su patrono con un emotivo mensaje que invitó a los fieles a asumir con entusiasmo el compromiso misionero y el servicio a los demás.

En un ambiente de fe y amplia participación de los feligreses, el padre párroco Irving Amaro Ramayo, de la Congregación de la Misión, recordó el lema de las festividades patronales de este año: “San Antonio peregrino nos invita a la misión”.

El sacerdote señaló que se busca motivar a los creyentes a salir al encuentro de quienes más necesitan una palabra de aliento, compañía y esperanza, siguiendo el ejemplo de servicio y entrega que caracterizó al santo.

En la homilía, el padre Amaro Ramayo recordó pasajes de la vida de San Antonio de Padua, de quien destacó su labor evangelizadora y su conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Reiteró la invitación a seguir su ejemplo y llevar la Buena Nueva más allá de las iglesias para que llegue a los hogares, a las personas enfermas, a quienes permanecen postrados en sus casas y a aquellos que, por diversas circunstancias, se han alejado de la comunidad.

“El Señor me ha enviado a llevar la Buena Noticia”, afirmó para exhortar a los fieles a convertirse en mensajeros de paz y esperanza.

Añadió que la misión de los cristianos no debe limitarse a permanecer en los templos o esperar a que las personas acudan a la iglesia, sino que implica dar el primer paso de acercarse a quienes necesitan acompañamiento, consuelo y orientación.

Agregó que la vida de San Antonio de Padua demuestra que la fe implica disposición para adaptarse a los cambios y responder al llamado de Dios en cualquier circunstancia, pues el santo renunció a las comodidades para dedicar su vida a la predicación del Evangelio.

Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer las comunidades de vida, espacios en los cuales los fieles se reúnen semanalmente para leer, reflexionar y profundizar en el Evangelio.

Indicó que estos encuentros contribuyen al conocimiento de la Palabra de Dios y al fortalecimiento de la fe de quienes participan en ellos.

El sacerdote insistió en que, aunque existen diversos grupos parroquiales, coros, monaguillos y equipos de servicio, la labor evangelizadora requiere de más personas dispuestas a colaborar, de ahí que invitara a la comunidad a ser la mensajera del Evangelio.— Ilse Noh Canché

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