Disfrutar el Mundial no impide reconocer problemas sociales
Disfrutar el Mundial no impide reconocer problemas sociales

No tenemos que irnos muy lejos. Pensemos aquí y ahora en nuestro Estado. Recientemente se reactivó el caso de Naomi R., mujer que, en 2018, fue víctima de violencia física e intento de feminicidio por parte de su expareja.

Este caso regresa a los medios ya que el victimario ha pisado una vez más el juicio que todavía no estaba resuelto. Palabras más, palabras menos, sigue en libertad… y Naomi R. ha hecho un comunicado en el que expresa miedo, y como todos estos años no ha hecho más que sobrevivir.

Si nos comparamos con el resto del país, sí, sí vivimos privilegiadamente en paz, calma y seguridad. Pero eso no significa que en Yucatán no esté pasando nada. La violencia de género existe desde el momento que nacemos porque vivimos bajo una ideología patriarcal como sociedad (aunque muchas veces la tengamos tan internalizada que creamos que no existe, que no está ahí).

No he dejado de pensar en que el Mundial nos pone en una posición que nos atraviesa: queremos celebrar, sentirnos unidos y como parte de una misma nación como compañeros, amigos y patriotas, pero tampoco podemos taparnos los ojos a todo lo que grita y pide nuestra ayuda. Tal vez esas dos posiciones, por más contrarias que se sientan, no tienen que ir peleadas. Pueden ir de la mano.

El fútbol une, eso es una realidad… aunque podemos celebrar sin olvidar dónde estamos parados y todas las problemáticas que se viven en las afueras del Estadio Azteca.

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