Autor: Carlos F. Cámara Gutiérrez
Este domingo 21 de junio, la celebración del Día del Padre resuena en cada rincón de México, donde la figura paterna se convierte en un símbolo de amor, sacrificio y responsabilidad.
En el contexto de esta efeméride, la obra multiplataforma “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán” se convierte en un valioso referente para explorar las representaciones de la paternidad, retratadas a través de las creaciones artísticas religiosas que adornan la región.
La paternidad contemporánea se caracteriza por un compromiso activo en la educación, el cuidado y el respeto mutuo dentro del hogar. Esta nueva visión resuena profundamente en las creencias cristianas, donde Jesucristo es hijo de dos figuras fundamentales: Dios Padre, su origen divino, y San José, su padre terrenal. Ambas figuras, aunque diferentes en su naturaleza, comparten la responsabilidad de orientar, cuidar y amar, desempeñando un papel crucial en la formación del Hijo de Dios.
En “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán”, encontramos representaciones notables de estas paternidades que nos invitan a honrar la imagen del padre en la actualidad.
La Catedral de Mérida, famosa por albergar el significativo retablo de la Santísima Trinidad, encabeza la lista de este inédito proyecto, en la categoría Arquitectura. Esta talla, elaborada por el ebanista yucateco Francisco Mena Valdés en la primera mitad del siglo XX, resguarda la representación de Dios Padre, una pieza invaluable que invita a la reflexión sobre el amor incondicional y la dirección paternal.
Este altar lateral, ubicado en el costado norte del máximo templo católico de Yucatán, que se terminó de construir en 1598, es la joya número 1 de la lista del centenar de obras, y reitera la esencia de la conexión entre lo divino y lo humano que conforma la identidad de un hijo.
Asimismo, el templo de El Jesús (Tercera Orden), en el corazón de Mérida, elegido como la joya número 4 de este compendio -también en la sección Arquitectura- ofrece otra representación de Dios Padre en la cúpula o cubierta de forma semiesférica que corona el retablo principal, que honra la bendición paterna sobre la comunidad.
En la sección superior del altar mayor de la iglesia, edificada a finales del siglo XVII, se pueden apreciar elementos pictóricos correspondientes a la Santísima Trinidad, donde Dios Padre se recrea tradicionalmente según las creaciones sacras novohispanas.
Esta fusión entre arte y espiritualidad resalta el papel de los padres en la vida cotidiana, ofreciendo un espejo en el cual los hombres pueden reflejar su compromiso y amor.
La historia de San José, el padre adoptivo de Jesucristo, también está presente en esta iniciativa monumental con formatos editoriales y digitales.
La imagen de San José en la iglesia de Sotuta (joya 49), destacada en la categoría de Esculturas en madera y piedra, se encuentra en la sede parroquial bajo la tutela de San Pedro y San Pablo de la comunidad, a unos 98 kilómetros al suroeste de Mérida. Sobresale la escultura en madera policromada, probablemente tallada en la segunda mitad del siglo XVIII, con el Niño Jesús en brazos.
La efigie que enaltece a San José como modelo de padre bueno se localiza en la parte central del primer retablo lateral, a partir del presbiterio, en el costado sur del recinto espiritual sotuteño.
Y entre la muestra representativa de las Gemas religiosas de Campeche, predomina el ornamentado templo que lleva también el nombre de San José (joya 100), en la ciudad fortificada de San Francisco del vecino estado, otro de los tesoros sagrados que rememoran el ejemplo del sacrificio y dedicación que todo padre debe aspirar a alcanzar.
El edificio virreinal católico, considerado por los expertos como uno de los más bellos y singulares de Campeche, se yergue majestuoso en la esquina de las calles 63 con 10 del Centro Histórico de la capital amurallada. Se construyó y dedicó por la Compañía de Jesús (Jesuitas) en el siglo XVIII en honor a San José, padre del Mesías y santo patrono del gremio de carpinteros y constructores de barcos campechanos.
El templo, en su portada, luce en la sección oriental una sola torre cuadrada, con un campanario octagonal. La atalaya poniente, evidentemente más pequeña, albergó un faro en la segunda mitad del siglo XIX.
Es importante recordar que la figura de un padre sólo cobra sentido en relación con los hijos. Esta conexión es especialmente significativa en el marco del proyecto “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán”, donde se explora la amplia y vasta relación que encarna al Hijo de Dios Padre. La obra compila un valioso acervo cultural, histórico y religioso de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, documentando una rica imaginería virreinal peninsular.
Entre las piezas más características se encuentran imágenes que resuenan con el fervor popular, como el Cristo Negro de Ticul, que en la actualidad se presenta con un tono de color carne (joya 59), y el Cristo de las Ampollas (joya 64). Asimismo, sobresalen el Cristo Negro de la iglesia de Sitilpech y el del retablo lateral de Akil (joyas 66 y 68), todas las efigies incluidas en la categoría Esculturas en madera y piedra de la obra, así como el Cristo Negro de San Román, considerado la efigie del Hijo de Dios más venerada e importante de Campeche (joya 99).
Todas estas representaciones y esculturas que no sólo son expresiones artísticas celestiales, sino que cuentan historias de fe y devoción que atestiguan el papel fundamental y la relación que padres e hijos han jugado a lo largo de la historia.
En la fe católica, reconocer y celebrar a un padre significa honrar el esfuerzo, la guía y el sacrificio que ha invertido en la crianza de sus hijos. Sin embargo, en la actualidad, esta celebración ha trascendido su significado tradicional, ampliándose para incluir la paternidad activa y afectiva.
Por ello, el Día del Padre se convierte en un suceso que festeja no sólo a los progenitores biológicos, sino también a padrastros, abuelos, tíos y padres adoptivos, reafirmando que el verdadero rol paterno se define por el amor, la orientación y el compromiso constante.
Así, en esta conmemoración, no sólo se reconoce el sacrificio y la labor de quienes asumen la paternidad, sino también se conecta con la tradiciones y el patrimonio cultural que, a través del arte sagrado, perpetúan la veneración hacia figures centrales en la espiritualidad y la vida social de la Península.
¿Dónde se ubican las 100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán? | Mapa
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- Librerías Didinec – Catedral, Cristo Resucitado, Fátima, Divina Misericordia, Nuevo Yucatán.
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