Dueños de Vespas rodean el Coliseo en el aniversario del scooter
Dueños de Vespas rodean el Coliseo en el aniversario del scooter

ROMA (AP).— Más de 10,000 Vespas rugieron ayer alrededor del Coliseo y pasaron junto al Foro Romano, con motivo del 80o. aniversario del icónico scooter.

Los entusiastas llegaron de todas partes: Europa continental, norte de Inglaterra, San Francisco, la Costa Dorada de Australia y Filipinas, entre otros lugares.

Los visitantes a bordo de Vespas confluyeron en las calles empedradas de la Ciudad Eterna para celebrar una marca que también consideran atemporal. Aunque fuera solo por un día, Ferrari y Ducati quedaron en el olvido mientras la pequeña Vespa las dejaba atrás.

“La pasión por Vespa es por el estilo italiano, la libertad, los años 60. Me encanta”, señaló Natalie Dunand, jubilada de Francia que además celebraba su cumpleaños número 61.

Mundialmente famosas por la película “La princesa que quería vivir (Roman Holiday)” de 1953, en la que Gregory Peck daba un romántico paseo a Audrey Hepburn por el centro de Roma, las Vespas han aparecido desde entonces en otras producciones, entre ellas “El talentoso señor Ripley” y, más recientemente, la cinta animada “Luca”.

Con líneas curvas que evocan una época que se ha ido, además de la capacidad de arrancar sonrisas entre quienes las miran, la Vespa —que significa “avispa” en italiano— es para el transporte de dos ruedas lo que el Escarabajo de Volkswagen es para los automóviles.

Su invención tuvo algo de casual mientras Italia se levantaba de los escombros tras la Segunda Guerra Mundial. Piaggio, un importante constructor de aviones cuya fábrica de Pontedera fue destruida por los bombardeos, tuvo que cambiar de rumbo. Reduciendo considerablemente la marcha, empezó a producir scooters en serie.

Inicialmente las mujeres fueron las clientas objetivo, según Davide Zanolini, vicepresidente ejecutivo de marketing de Piaggio, ya que podían conducir esos vehículos con faldas largas y sin mostrar las piernas

Eso se refleja en el diseño de la Vespa. “La forma, la elegancia. Esta actitud tan encantadora de Vespa es mucho más de una dama que de un hombre”, declaró Zanolini.

Ese pequeño vehículo de dos ruedas ayudó a impulsar la economía de Italia y muy pronto estaba por todas partes. En un artículo de la AP de 1950 se indica que las Vespas se habían vuelto tan omnipresentes que su “ruido entrecortado del escape” hacía que el centro de Roma sonara como las 500 Millas de Indianápolis. “Probablemente no exista un scooter más ruidoso en todo el mundo”, se lee en el texto.

“Se dice que los scooters que se lanzan ruidosamente por Roma impresionan a los estadounidenses aficionados a los motores tan intensamente como San Pedro o el Coliseo. El scooter enseña rápidamente a los visitantes a mirar en cuatro direcciones a la vez en los cruces de calles”, se añade.

Escenas así han vuelto a ser habituales desde que los aficionados a la Vespa empezaron a llegar a Roma el jueves pasado, inundando calles y mientras los grupos de viaje se hacían notar con camisetas a juego.

El jueves, el estacionamiento frente al Estadio de los Mármoles de Roma tenía largas filas de Vespas de todos los modelos de las últimas ocho décadas. Era como un rally de motocicletas, solo que adorable. Algunas Vespas estaban adornadas con flores y peluches.

El terrier Westie de Dunand viajaba detrás de ella, con el pelaje recortado para sobrellevar el calor.

Un hombre de Tokio, con su hija de 8 años sentada detrás, intercambió el estandarte del club de su ciudad con el de un italiano. Otros cambiaban calcomanías. Y el logo de Vespa tatuado en la robusta pantorrilla izquierda de un alemán aparecía junto a tres palabras en cursiva florida: “La Dolce Vita”, la dulce vida.

Los aficionados hablaron de cómo la marca conecta con la nostalgia de una época determinada, incluso entre quienes no estaban vivos entonces. Muchos también señalaron que cambiaron motocicletas más grandes por Vespas más ágiles y manejables porque son más ligeras y automáticas, con el acelerador en el puño del manillar. “Te subes, giras y te vas. Sin complicaciones. Fácil”, explicó Andrew Walton, camionero de 59 años que compró su primera Vespa hace 20 y no miró atrás.

Acababa de pasar ocho días conduciendo desde Newcastle: primero tomó un ferry a Róterdam y luego siguió el río Rin por Alemania hasta la “Ruta Romántica” de Austria, y finalmente bajó por la costa de Italia.

Una vez que el alcalde de Roma cortó la cinta en el Estadio de los Mármoles, los visitantes entraron en tropel cantando, coreando y agitando banderas. Muchos fueron directo a la tienda de regalos, donde podían encontrar cualquier cosa: desde chamarras y gorras de Vespa hasta mantas, botellas de agua y paraguas. Pero la mayoría de los primeros en llegar tenía la vista puesta en el casco de edición limitada, con la frase “80 Years of an Icon (80 años de un ícono) estampada en un costado.

Una retrospectiva fotográfica mostraba Vespas en escenas clásicas —parejas de picnic en un campo florido, escapadas a la playa con bikinis y una pelota, viajes por carretera bajo el Sol mediterráneo— además de otras que uno quizá no imaginaría, como el explorador Soren Nielsen llegando al Círculo Polar Ártico en una Vespa en 1963. También había Vespas impecables de la colección de Piaggio, exhibidas como modelos posando para ser admiradas, acaparando una atención que normalmente se dirigiría hacia los mármoles cercanos.

La empresa ha vendido alrededor de 20 millones de Vespas en todo el mundo desde 1946 y hoy las comercializa en 110 países, indicó Zanolini. En Estados Unidos, son populares en Florida y California y están ganando terreno en algunos otros lugares como Austin.

Pero, aun así, es un producto de nicho en Estados Unidos, añadió.

Burke Sandman, cuya familia es dueña de una concesionaria de autos de 108 años en Indiana, contó que compró su primera Vespa hace unos dos decenios, cautivado por su sidecar. Pronto se dio cuenta de que no había revendedores cerca y se puso en contacto con la empresa para entrar en el negocio.

Desde entonces ha colocado alrededor de 1,000 en Estados Unidos, quedándose con 15 para él.

“Nadie dice nunca nada malo de una Vespa. Es una locura”, manifestó Sandman en Vespa Village.

“Todos los que cambian otras marcas por una Vespa nunca vuelven atrás. Y a todo el mundo le gustan las cosas italianas. Me llega mucha gente que vuelve de Europa y ya trae el gusanillo”.

De un vistazo

Por millones

Piaggio, fabricante de las Vespas, ha vendido alrededor de 20 millones de los scooters en todo el mundo desde 1946 y hoy las comercializa en 110 países.

Expansión

En Estados Unidos son populares en Florida y California y ganan terreno en Austin.

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