TOKIO (EFE).— La lucha entre humanidad y naturaleza que Studio Ghibli ilustró a finales de la década de 1990 en la película de animación “La princesa Mononoke (Mononoke Hime)” vuelve casi tres décadas después con una adaptación al “superkabuki”, que combina el teatro tradicional japonés con efectos especiales y dinamismo.
Este clásico escrito y dirigido por Hayao Miyazaki en 1997 para Studio Ghibli, galardonado este año con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, se estrenará hoy en forma de producción teatral en la sala Shinbashi Ebujo del barrio de Ginza, en Tokio, y estará en cartelera hasta finales de agosto.
“Nos estamos esforzando al máximo como un solo equipo para que sea una obra disfrutable para los fans del kabuki, los fans de Ghibli y también para quienes nunca han visto kabuki en su vida”, aseguró Danko Ichikawa, quien da vida al protagonista, el príncipe Ashitaka.
Eno Ichikawa, nieto del creador del “superkabuki” hace 40 años, reconoció que siente “tanto miedo como una gran emoción”.
“Es un sentimiento que me hace temblar de entusiasmo”, manifestó.
Con un elenco enteramente masculino de cerca de 60 actores, en el escenario se juntan espíritus del bosque, dioses de la naturaleza y humanos, atravesados por batallas, maldiciones y luchas de poder, mientras Ashitaka busca el equilibrio y la convivencia, acompañado de su alce, y hace de nexo entre mortales y divinidades.
Tokizo Nakamura, quien encarna a Lady Eboshi, destacó que esta trama tiene un mensaje social “muy profundo” que se mantiene intacto en la interpretación. “Sin embargo, al expresarse a través del kabuki la forma en que cada persona lo perciba puede variar”.
Su personaje gobierna la ciudad de Hierro con el apoyo indiscutible de su pueblo: rescató a las mujeres de la prostitución y a los leprosos de la discriminación social. Pero estas intenciones contrastan con su interés por los recursos naturales del bosque. “A medida que avanzaban los ensayos, sentí profundamente el gran mensaje y la magnitud de esta historia”, admitió Kotaro, quien añadió que siente un “gran honor” por formar parte de “esta obra tan grandiosa”.
La antagonista se enfrenta, incluso en un cara a cara, a Kazutaro Nakamura en la piel de San, la princesa Mononoke. A pesar de la expresión “serena pero llena de bondad” que otorga a la princesa de los lobos, a la hora de pelear se mueve “como una bestia”. “Nunca me había movido con tanta acción en un escenario”, apuntó.
La acción de las batallas marca el ritmo de la obra teatral, en la que los principales personajes aparecen ataviados con el típico maquillaje de cara blanca y líneas rojas para marcar las expresiones faciales, y con un colorido vestuario que lo hace muy visual.
Además de la música y las luces que apoyan el dinamismo, este tipo de teatro rompe las barreras de lo tradicional no solo al adaptar temáticas modernas, sino también al contar con técnicas de vuelo, así como por el uso tanto del escenario como de la platea.
Por decisión de los productores, los personajes hablan un japonés moderno con el que esperan que la comprensión de la popular historia sea más accesible para el público local.
La adaptación estuvo a cargo de la histórica productora Shochiku, que en 2019 llevó a los escenarios una versión kabuki de “Nausicaä del Valle del Viento”, el manga de Miyazaki que él mismo adaptó a la gran pantalla en 1984, en la que se considera la primera película de Studio Ghibli, aunque se estrenó antes del nacimiento oficial del estudio.
De un vistazo
Lenguaje moderno
Por decisión de los productores, los personajes de “La princesa Mononoke” hablan japonés moderno para que sea más accesible al público local.
Adaptación
La adaptación estuvo a cargo de la productora Shochiku, que en 2019 llevó al kabuki “Nausicaä del Valle del Viento”, manga de Hayao Miyazaki.









