PARÍS.— Desde “Jack y las habichuelas mágicas”, pasando por “Alicia en el país de las maravillas” y “La bella durmiente”, los grandes clásicos de la narrativa infantil inspiraron el desfile de alta costura de Chanel para el otoño-invierno 2026-2027.
En una de las alas del Grand Palais y en dos momentos se dio a conocer ayer la segunda colección de las propuestas a medida y más exclusivas de Matthieu Blazy para la casa francesa.
Con el título de “Once Upon a Time (Había una vez)” y los sonidos del viento y una flauta, comenzó el desfile, abundante en conjuntos —más de sesenta— en que las flores, la mayoría de colores, tuvieron un gran protagonismo, ya fueran adosadas, cosidas o bordadas.
De acuerdo con un reporte de la agencia de noticias EFE, las faldas de Blazy adquieren diferentes formas y largos, con o sin tablones.
Hay sugerentes aberturas en la espalda de los sacos y uno que otro vestido que recordaba a la red de pescadores, al igual que conjuntos de saco y sombrero de un material que traía a la mente a los espantapájaros.
Minúsculos bolsos, aunque muy escasos, y zapatos de colores fueron los accesorios más destacados.
Aparte de las propuestas lisas y algunas transparencias, hay igualmente espacio para rombos y combinaciones de materiales, desde los más livianos hasta los de más cuerpo, como el tweed, tan asociado con Chanel.
Violeta, verde, rojo, beige, rosa, azul, metalizado, dorado, blanco y negro son parte de la paleta de colores. El oro se deja ver igualmente en los detalles, como los botones de algunas propuestas.
Una colección de aire bucólico con los cuentos para niños como inspiración y de final más que feliz, según se infiere por los sonoros aplausos del público al finalizar.
El vestido de novia no cerró la pasarela, como se acostumbra, sino que se presentó como un conjunto más, otra particularidad de la era Blazy en la renovada Chanel.
Por su parte, Stéphane Rolland tomó como inspiración a la cantante Dalida para crear su colección de alta costura otoño-invierno 2026-2027, que mostró ayer en un desfile en el que llamaron la atención los vestidos largos y con cauda y los abrigos.
En la mítica sala Olympia, donde en 1957 tuvo lugar el primer concierto de la intérprete italiana nacida en Egipto bajo el nombre Iolanda Gigliotti (1933-1987), el desfile lo abrió una vez más la modelo y presentadora española Nieves Álvarez.
El pantalón se lleva bombacho y los característicos volantes de Rolland se presentan ahora en la parte superior de un vestido o en larguísimas colas.
Con imágenes de Dalida en blanco y negro e interpretando en francés e italiano canciones como “Avec le temps” y Non andare via” fue mostrada una colección pensada para suntuosas fiestas. “A través de 33 siluetas, he intentado plasmar esa tensión tan poco habitual entre el poder y la vulnerabilidad. Esa forma que tenían las grandes intérpretes de mostrarse ante el público”, señaló el diseñador.
El blanco abrió el pase y predominó con diferentes propuestas. Después se sumaron creaciones en beige, rojo y, por supuesto, negro.
Sensuales aberturas y transparencias en vestidos largos fueron dos de las características de la colección, en la que no faltaron sedas, tules y pedrería.
Al finalizar, la orquesta dirigida por el maestro egipcio Hany Farahat y la voz de la cantante Oumaima Taleb pusieron el broche de oro.
Giorgio Armani Privé dio a conocer igualmente ayer, en dos pases, su colección de vestidos y conjuntos de cuidada sastrería.
Imaginada por Silvana Armani, sobrina del recordado diseñador fallecido en septiembre de 2025, en la paleta de colores hubo un predominio de oscuros y en un buen número de propuestas destacaron los brillos.
De un vistazo
Herencia
Valentino, fallecido el pasado enero a los 93 años, nombró como única heredera de su fortuna económica e inmobiliaria a una fundación propia con sede en Liechtenstein.
Testamento
El modisto murió sin herederos legítimos y estipuló el destino de sus bienes en un testamento entregado a un notario de Gstaad, Suiza.— EFE














