Hermosa es la vida que cada uno de nosotros por la misericordia de Dios podemos vivir, el poder ver la luz del Sol cada mañana, el canto dulce de los pájaros, abrir los ojos y mirar a esas personas que amas, esas personas las cuales Dios dispuso sean parte de nosotros.
Muchas veces por la prisa de la vida dejamos de disfrutar lo verdaderamente importante, el afán de la vida, los estereotipos tan exigentes del mundo nos hacen correr esta carrera de la vida donde todos quieren ser ganadores, sin darse cuenta que desde el día que nacimos ya hemos ganado por estar sobre esta tierra y mirar las grandezas de Dios, su creación tan perfecta, tan única.
Deberíamos reflexionar un poco más sobre si verdaderamente estamos viviendo la vida que Dios quisiera que vivamos y esa es sin afanes, pues si Él, siendo Dios, le da de comer todos los días a los pájaros, ¿cuánto más hará por nosotros que somos sus hijos?
Dios quiere que vivamos en plenitud, en gozo, paz, seguridad y tranquilidad, pero muchas veces no podemos vivir así porque no conocemos a profundidad al creador del mundo entero, al que te dio vida a ti y a mí. Y es que buscamos llenar nuestra vida de tantas y tantas cosas, éxitos, triunfos, dinero, personas, cosas materiales, que nos olvidamos de conocer cada día más y más del Dios que nos regaló la vida…
Ese Dios que cuando dormimos vela por nuestros sueños, ese Dios que cuando amanece podemos ver su amor al despertar, ese Dios que nos ha dado la familia que tenemos, los hijos, la esposa, el esposo, los amigos; ese Dios maravilloso lleno de amor y misericordia al que quizá una y otra vez le podamos fallar u olvidarnos de su existencia, pero él jamás se olvida de nosotros.
Quiero alentarte a conocerlo, a sentirlo, a charlar con él, contarle tus temores, tus angustias, tus alegrías y tus tristezas; conocerlo tendrá como resultado aprender a vivir la vida como él quiere y a darle honor, honra, por todo lo que Él hace en tu vida y la de los tuyos.
Date ese tiempo y conoce más al creador de tu vida, llamado Dios.
Salmo 25: 4: Señor, hazme conocer tus caminos y enséñame tus sendas.
Fundadora de Sublime Amor.
