Para evitar conflictos familiares y despojos, la principal recomendación a personas mayores es optar por el testamento en lugar de la donación
Para evitar conflictos familiares y despojos, la principal recomendación a personas mayores es optar por el testamento en lugar de la donación

En Yucatán, una firma hecha por confianza, presión o desconocimiento puede convertirse en el inicio de una disputa familiar o, peor aún, en la pérdida definitiva de una casa o terreno.

Aunque muchas personas mayores buscan “dejar arreglado” su patrimonio entre sus hijos antes de morir, expertos advierten que hacerlo sin asesoría puede abrir la puerta a abusos patrimoniales difíciles de revertir.

El presidente del Colegio Notarial de Yucatán, Raúl Pino Navarrete, alerta de que, si bien no todos los casos de donación esconden irregularidades, hay ocasiones en que familiares aprovechan la vulnerabilidad emocional, dependencia o deterioro cognitivo de personas mayores para convencerlas de ceder bienes en vida.

“Mi primera recomendación es no donar en vida, sino hacer testamento”, sostiene Pino Navarrete, quien añade que una vez realizada una donación es complejo revertirla legalmente, además de costoso y de tomar años.

Entre los focos rojos que advierten de un posible abuso patrimonial señala uno muy claro: cuando la persona mayor deja de tomar directamente las decisiones y es un hijo quien controla todo el proceso. “Cuando quien llega primero al notario es el hijo y no la persona mayor, para nosotros ya es una bandera roja”, explica.

Otras señales que deben poner en alerta tanto a las personas mayores como a sus familiares son:

Que un hijo o una tercera persona insista en “aprovechar el momento” para firmar documentos.

Presión emocional del tipo “si me quisieras, me dejarías la casa”.

Intentos de aislar a la persona mayor del resto de sus familiares.

Urgencia inusual de firmar escrituras o poderes.

Falta de claridad en lo que realmente se firma.

Que no se permita a la persona mayor hablar a solas con un abogado o notario.

Pino Navarrete agrega que, ante una donación, los notarios tienen la obligación ética de entrevistar directamente a la persona mayor, asegurarse de que comprende el alcance legal de este acto y verificar que no exista presión externa.

Aunque no se trata de una práctica generalizada en Yucatán ni de un fenómeno que ocurra en muchos de los casos, reconoce que sí llegan a presentarse situaciones en que las personas mayores son persuadidas, manipuladas o presionadas para ceder propiedades a familiares.

Por ello, la principal recomendación es no firmar documentos apresuradamente ni tomar decisiones patrimoniales sin asesoría profesional. Ante cualquier duda, cambio repentino en la dinámica familiar o sospecha de presión, lo más prudente es acudir con un abogado de confianza, que orientará sobre las opciones legales más seguras y establecerá mecanismos de protección para evitar despojos patrimoniales.

En Yucatán es común que padres y madres quieran adelantar herencias para “evitar pleitos” o ayudar a un hijo a tener patrimonio. Sin embargo, el presidente de los notarios advierte que donar una casa o terreno puede terminar dejando a la persona mayor sin capacidad de decidir sobre sus bienes.

Una vez hecha la donación, el inmueble deja de pertenecer legalmente a la persona mayor, incluso si continúa viviendo en él. Esto significa que el nuevo propietario puede decidir vender, hipotecar o incluso restringir el acceso a la vivienda. “Hay personas que luego cambian de opinión, porque el hijo dejó de visitarlas o ya no las cuida, pero revocar una donación es muy difícil, pero es posible ante la ingratitud”, subraya.

Cuando un adulto mayor decide donar una propiedad en vida, el notario suele recomendar una figura jurídica conocida como usufructo vitalicio. Se trata de un mecanismo legal mediante el cual la persona puede transferir la propiedad a un hijo u otro heredero, pero conserva el derecho de usarla (por ejemplo, la vivienda) durante toda su existencia.

En términos prácticos, aunque la casa pase a nombre de otro, la persona mayor puede seguir viviendo ahí, rentarla, prestarla o recibir beneficios económicos del inmueble sin que nadie pueda desalojarla legalmente.

Pino Navarrete explica que esta figura funciona como un “candado mínimo” de protección cuando ya se tomó la decisión de donar, aunque insiste en que no sustituye al testamento. “No es lo ideal, porque ya no podrás vender libremente la propiedad, pero por lo menos conservas el uso y disfrute del bien”, apunta.

Para evitar conflictos familiares y posibles despojos, la principal recomendación del notario es optar por el testamento en lugar de la donación. La diferencia, enfatiza, es fundamental: mientras una donación tiene efectos inmediatos e irrevocables en la mayoría de los casos, el testamento solo entra en vigor tras el fallecimiento de la persona y puede modificarse cuantas veces sea necesario. Esto permite a la persona mayor conservar el control de sus bienes, cambiar de opinión si las circunstancias familiares se modifican con el tiempo y evitar decisiones tomadas bajo presión.

Si una persona mayor siente presión para firmar documentos o si familiares detectan posibles abusos, el llamado es a buscar orientación legal antes de actuar. El Colegio Notarial de Yucatán aconseja acudir a un notario o abogado de su confianza para revisar cada caso, ya que no existe una solución única y cada uno requiere medidas distintas. En algunos casos pueden diseñarse mecanismos de protección patrimonial o asesorarse sobre figuras legales que reduzcan el riesgo de abuso.

La prevención sigue siendo la mejor defensa: entender qué se firma, no tomar decisiones bajo presión y recordar que proteger el patrimonio también significa garantizar la tranquilidad de las personas mayores.— Darinka Ruiz Morimoto

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