CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco de los cien años del inicio de la Guerra Cristera, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo un llamado a la paz y el respeto a la libertad religiosa, advirtiendo que aún existen peligros y amenazas para los creyentes.

La libertad religiosa no es un privilegio del clero, sino un derecho de toda persona humana, y que su negación siempre termina costando sangre”.

Así se lee en el documento titulado ‘Callaron las campanas de los templos, habló su sangre. Memoria de nuestros mártires, libertad religiosa y construcción de la paz’, emitido este viernes.

Sobre la conmemoración por el conflicto religioso, uno de los más grandes en la historia de México, la CEM indicó que este 2026 “iniciamos un tiempo de memoria agradecida y de discernimiento eclesial que nos acompañará en los próximos años, hasta el jubileo Guadalupano de 2031 y el jubileo de la Redención de 2033”.

CEM hace un llamado a defender la libertad religiosa

El Episcopado Mexicano reconoció que México ha tenido avances en el reconocimiento de la libertad religiosa como un derecho, pero aún persisten restricciones legales y sociales que impiden su ejercicio pleno.

Entre los avances en favor de la libertad de credo, los obispos destacaron:

  • Las reformas constitucionales de 1992
  • La expedición de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público
  • El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede
  • La reforma al artículo 24 constitucional en 2013

Sin embargo, señalaron que algunas restricciones al pleno ejercicio de la libertad religiosa que aún persisten en México son:

  • Las limitaciones para celebrar actos de culto fuera de los templos
  • La imposibilidad de que las asociaciones religiosas obtengan concesiones de radio y televisión
  • Obstáculos para que los padres puedan elegir la educación religiosa de sus hijos frente a modelos educativos impuestos sin consenso
  • La prevalencia de una cultura política que todavía mira con desconfianza la participación pública de los creyentes y limita la expresión de sus convicciones en la vida social.

No pedimos un privilegio para los católicos: defendemos un derecho de todos —creyentes de cualquier confesión y también de quienes no creen—, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en nuestra Constitución”.

Los obispos mexicanos también resaltaron que la libertad religiosa no solamente enfrenta limitaciones legales, ya que también se ve amenazada por grupos del crimen organizado debido a secuestros, extorsiones y asesinatos.

También advierten que hay casos de sometimiento de comunidades enteras, impidiendo a los habitantes vivir de forma segura y expresar libremente su fe. A esto suman los retos que representan el consumismo, tecnologías como la IA, entre otros.

Hoy la conciencia puede ser coaccionada sin cerrar un solo templo: mediante la manipulación de la información, la reducción de la persona a un perfil de consumo, la captura de la atención por algoritmos que polarizan y las nuevas esclavitudes de la era digital. Custodiar hoy la libertad religiosa es también custodiar el derecho de cada persona a buscar a Dios sin ser reducida a un dato”.

Obispos mexicanos conmemoran 100 años de la Guerra Cristera

A través del comunicado de este viernes, la CEM recordó la entrada en vigor de la llamada “Ley Calles”, el 31 de julio de 1926, y como llevó a una persecución religiosa en el país y el cierre de templos.

Sin embargo, resaltó que la conmemoración no busca reabrir las heridas ni celebrar la guerra, destacando que los mártires dieron la vida por Cristo sin recurrir a la violencia, e incluso perdonaron a quienes los perseguían.

Queremos decirlo con toda claridad, para que nadie se equivoque ni instrumentalice nuestra palabra. No conmemoramos una guerra ni celebramos una victoria; no exaltamos las armas ni idealizamos la violencia, de dondequiera que haya venido. No convocamos a la revancha, no alimentamos el resentimiento y no ponemos esta memoria al servicio de ningún proyecto político ni partidista”.

En ese sentido, también advirtieron sobre los peligros de la polarización

Cien años después, la lección del conflicto religioso es exactamente ésta: cuando el otro deja de ser hermano, el país entero pierde. La unidad de la nación no se decreta ni se impone: se teje reconociendo que compartimos una misma identidad, una fe, un corazón y una cultura común, y que nadie sobra”.

Por último, dieron a conocer una serie de actividades conmemorativas para el centenario del conflicto, las cuales incluyen:

  • Jornadas nacionales de oración por la paz y la libertad de conciencia.
  • Caminatas y peregrinaciones por la paz.
  • Romerías y celebraciones en el Santuario de los Mártires, el Cerro del Cubilete y otros lugares vinculados con los mártires mexicanos.
  • Actividades culturales como obras de teatro, películas, cantos y expresiones de religiosidad popular.
  • Diplomados, congresos y simposios organizados por universidades católicas y seminarios para estudiar con rigor histórico el conflicto religioso.
  • Publicaciones conmemorativas con documentos y testimonios.
  • La serie digital de catequesis “Testigos del Reino”, dirigida especialmente a las nuevas generaciones

Con información de Desde la Fe.