La profesora Karen Mikesell
La profesora Karen Mikesell

WAPAKONETA, Ohio (AP).— En la casa donde Neil Armstrong pasó su infancia, en lo alto de una escalera que cruje, está su dormitorio, desde donde lanzaba aviones a escala por la ventana posterior para medir qué tan lejos podían volar.

Ahora cuelgan en la habitación fotos autografiadas de astronautas que han visitado la casa, conservada de manera privada, para ver dónde se dieron los primeros pasos que condujeron a Armstrong a la Luna.

La vivienda, propiedad de una profesora de historia jubilada y dedicada a preservar su pasado y encanto, está a la venta por primera vez en casi 40 años. Lo que será de ella sigue siendo incierto.

En toda Wapakoneta, el pueblo natal de Armstrong, hay recordatorios de su histórico paseo lunar. Pero pocos lugares desempeñaron un papel más importante al inicio de su trayectoria que el 601 de W. Benton St., la casa donde la familia Armstrong se estableció en Ohio cuando él era menor de edad.

Ahí fue donde Armstrong construía en el comedor aviones con madera de balsas y pegamento y armó un túnel de viento en el sótano para probar sus modelos. A menudo pedaleaba en bicicleta desde su casa para tomar clases de vuelo en una pista de aterrizaje.

A los 16 años, Armstrong realizó su primer vuelo en solitario y obtuvo su licencia de piloto. Apenas 20 años después, despegó rumbo al espacio por primera vez. Tras el alunizaje de 1969, impartió clases en la Universidad de Cincinnati.

Hoy, la casa de dos pisos donde Armstrong pasó su niñez es una escala ocasional para los visitantes al Museo del Aire y del Espacio Armstrong en Wapakoneta, aunque la casa en sí no está abierta a recorridos.

Cuando Karen Mikesell compró el lugar en 1988, no tenía idea de quién había vivido allí hasta que otra profesora se lo comentó poco tiempo después.

Como maestra de historia que más tarde se convirtió en directora escolar, Mikesell sintió la responsabilidad de “mantenerla como la tenían los Armstrong”, contó.

Desde entonces ha recibido la visita de nueve astronautas, entre ellos Buzz Aldrin, quien voló a la Luna con Armstrong y Michael Collins en 1969.

Aldrin entró al dormitorio ubicado en la planta alta unos años después de que Armstrong muriera en 2012, recordó Mikesell, “y las lágrimas simplemente le corrían por las mejillas”.

Con los años, le han regalado una roca lunar y recibió un trozo de la lámina dorada que cubría la cápsula del Apolo 11, un obsequio de uno de los buzos de la Marina que ayudaron a recuperar el módulo de mando y a su tripulación.

Algunos astronautas autografiaron sus fotos con mensajes personales para Mikesell: “¡Gracias por cuidar tan bien la casa de Neil!”, escribió Mike Foreman, quien voló en dos misiones del transbordador espacial.

“Puedes leer libros, pero nunca puedes tener ese tipo de experiencias que yo pude tener porque viví aquí”, afirmó. “Podría seguir y seguir”.

La familia de Armstrong compró la casa en 1944, después de que el trabajo de su padre como auditor del gobierno los obligara a mudarse una docena de veces. Neil, el mayor de tres hijos, nació en una granja a las afueras de Wapakoneta, que actualmente es una ciudad de poco menos de 10,000 habitantes.

La casa de Benton Street, con su gran porche delantero, ha cambiado poco por fuera. Por dentro, la distribución también es similar, aunque ha sido actualizada. En el patio posterior todavía se mantiene en pie un garaje que Armstrong y su padre construyeron con madera sobrante, aunque el gallinero donde él y sus amigos se reunían como scouts desapareció hace mucho.

El antiguo dormitorio de Armstrong ahora está decorado con fotos y pinturas del alunizaje. Del techo cuelga un modelo del primer avión de producción de los hermanos Wright; los pioneros de la aviación eran de la cercana Dayton y fueron una inspiración para Armstrong.

Ella nunca conoció a Armstrong, famoso por proteger su vida privada. Sí habló con sus padres, hermanos e hijos sobre la casa de 1908 y el lugar que ocupó en la crianza de Armstrong.

Mikesell, de 82 años, dijo que espera que alguien esté dispuesto a comprar la casa y donarla al museo Armstrong, que no tiene fondos para adquirir la propiedad, según Logan Rex, su portavoz.

Ella es una de las pocas personas que han sido dueñas de la casa desde que los Armstrong la vendieron a mediados de la década de 1960. Para cuando ella la compró, las habitaciones estaban cubiertas con papel tapiz de un arcoíris de colores, así que intentó restaurar su aspecto original.

Aunque la casa, que está listada en 430,000 dólares, no cuenta con protección legal contra modificaciones, Mikesell también se muestra optimista en que los nuevos propietarios la respetarán, ya sea que siga siendo una residencia privada o se convierta en un lugar para pasar la noche.

De un vistazo

Recuerdos de Armstrong

La maestra Karen Mikesell conserva regalos, fotografías y objetos relacionados con Neil Armstrong, que recuerdan la importancia histórica de la vivienda familiar.

Su precio

La casa tiene un precio de 430 mil dólares y se espera que los nuevos propietarios la cuiden.

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