Aitor Aldasoro Iturbe, viceconsejero de Política Lingüística del País Vasco, durante su conferencia de ayer
Aitor Aldasoro Iturbe, viceconsejero de Política Lingüística del País Vasco, durante su conferencia de ayer

Como estaba previsto, ayer se realizó en el Centro Cultural Olimpo el Encuentro de Municipios por la Lengua Maya, que reunió a representantes de cinco poblaciones de la Península y del País Vasco.

En el evento se expuso como ejemplo la revitalización del euskera, lengua del País Vasco que durante la dictadura de Francisco Franco estuvo prohibida de hablarse en público.

En representación de esa comunidad autónoma española asistieron Arkaitz Zarraga Azumendi, de la asociación Garabide Kultur Elkartea, y Aitor Aldasoro Iturbe, viceconsejero de Política Lingüística del gobierno, quien en la apertura impartió la conferencia “El papel de las administraciones públicas en la revitalización de las lenguas indígenas”.

En su intervención destacó la necesidad de que las instituciones pasen del reconocimiento formal de una lengua a acciones concretas que promuevan su uso.

Aldasoro Iturbe señaló que los compromisos institucionales deben traducirse en medidas que puedan ser evaluadas. “Una carta de intenciones como la que se ha firmado hoy (por ayer, como parte del encuentro) vale lo que valgan las mesas de trabajo. Invito a todas las personas con responsabilidad institucional y social no solo a ver si se reconoce el maya como lengua, sino si hay trámites municipales en los que va a ser obligatorio usarlo, porque esto es un compromiso medible y vale más que mil páginas de buenas intenciones”, expresó.

Añadió que el compromiso con una lengua también se refleja en los recursos destinados a su promoción.

“Las acciones serán el mejor ejemplo de amor a la lengua que se puede hacer y puedo decir que el amor hacia algo en una institución se demuestra en los presupuestos; lo demás no vale para nada”, advirtió.

El funcionario explicó que el euskera se ha desarrollado en un contexto marcado por la influencia del castellano y el francés y recordó que durante el régimen franquista, de 1939 a 1975, sufrió una persecución directa que buscó limitar su uso.

Añadió que sus hablantes fueron víctimas de distintas formas de represión, lo que llevó a que, hacia finales de la década de 1970, el euskera estuviera cerca de desaparecer de las zonas urbanas.

Sin embargo, la sociedad civil desempeñó un papel fundamental en su recuperación. Surgieron escuelas clandestinas de euskera, movimientos sociales y asociaciones culturales que impulsaron su enseñanza.

También fueron importantes expresiones culturales como la música, la literatura y el bertsolarismo —arte tradicional vasco basado en la improvisación de versos—, además del activismo por la identidad vasca.

La relación entre lengua, identidad y comunidad permitió que la sociedad organizada exigiera políticas para garantizar la supervivencia del euskera, dijo.

Como resultado de este proceso, en 1979 el euskera fue reconocida como lengua oficial junto al castellano en la Comunidad Autónoma Vasca y en 1982 se aprobó la Ley de Normalización del Uso del Euskera, que estableció obligaciones para que las administraciones trabajaran en ambas lenguas, incluidos rótulos, atención ciudadana y trámites.

“Las políticas públicas vascas no nacen de la administración, sino de la sociedad civil y luego son asumidas y desarrolladas por las instituciones”, indicó.

Para el caso de la lengua maya, planteó que no basta con destinar recursos o realizar actividades de promoción, sino que es necesario medir los resultados de las acciones a su favor.

Entre los indicadores que podrían utilizarse mencionó el número de trámites realizados en maya y el porcentaje de niños que ingresan a la educación básica siendo mayahablantes.

“Es importante tener indicadores medibles para saber si estamos teniendo una inversión o un gasto con las políticas públicas”.

Estrategias

Aldasoro propuso algunas estrategias que, de acuerdo con la experiencia vasca, podrían adaptarse al contexto de la península de Yucatán. Entre ellas están proteger a las comunidades donde la lengua todavía se utiliza cotidianamente, impulsar su presencia en los espacios públicos, acompañar los procesos sociales y construir políticas lingüísticas que puedan mantenerse independientemente de los cambios de gobierno.

También planteó acciones que podrían aplicarse de manera inmediata, como colocar la nomenclatura de oficinas y calles en maya, evitando que aparezca únicamente como una traducción subordinada al español; utilizar las redes sociales institucionales para publicar contenido en maya, y fijar el saludo y la atención inicial en esta lengua en las ventanillas municipales.

“Estas acciones no requieren de sociolingüística, pero sí de socializar, empatizar y comprender que lo que representa el municipio es una diversidad lingüística, no una sola forma de ver la vida”, manifestó.

Otra de sus propuestas es disponer el conocimiento de la lengua maya como requisito o mérito para puestos de la administración pública que impliquen atención directa a mayahablantes.

Finalmente, insistió en que la revitalización de una lengua requiere acciones constantes, participación social y políticas públicas que puedan medirse.

El objetivo, enfatizó, no debe limitarse a preservar el maya, sino a generar condiciones para que las nuevas generaciones encuentren razones y espacios para utilizarlo cotidianamente.— PABLO MAY PECH

Lengua Datos

En el Encuentro de Municipios por la Lengua Maya se firmó una Carta de Intención.

Municipios

El documento fue avalado por los ayuntamientos de Mérida, Cuncunul y Tixcacalcupul, de Yucatán; Hopelchén, Campeche, y José María Morelos, Quintana Roo.

Espíritu comunitario

“El lenguaje es el órgano constitutivo del pensamiento y la expresión viva del espíritu de una comunidad”, dijo Aitor Aldasoro.

Diversidad

Las acciones propuestas “no requieren de sociolingüística, pero sí de socializar, empatizar y comprender que lo que representa el municipio es una diversidad lingüística, no una sola forma de ver la vida”, manifestó.

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