Como algo positivo y necesario para visibilizar las raíces mayas y reivindicar y reconocer el papel de las mujeres en la sociedad califican profesionales del arte, la academia y el activismo social la próxima instalación de una réplica de la Estela 18 de Uxmal en la fuente del “remate” de Paseo de Montejo.
Se pretende que la escultura se convierta en un ícono de la ciudad, al representar a la cultura maya y también el liderazgo de las mujeres desde la época prehispánica.
Para Gerda Gruber, la Estela 18 es un vestigio muy importante; más allá de su estética, es un testimonio de una cultura que “debemos reconocer y disfrutar”.
Sobre la réplica que el Ayuntamiento de Mérida instalará en fecha próxima y de la cual ha constatado los avances, la artista considera “muy positivo” que se instale en la ciudad y que con seguridad “va a resplandecer en su grandeza”.
Añade que la sociedad está demasiado ocupada en lo superficial, en cosas pasajeras, de ahí que la recreación de la Estela 18 sea un trabajo fundamental, ya que en su opinión no solo se debe recuperar una cultura con textos o dibujos, sino también con formas físicas.

Por su parte, el arquitecto Javier Muñoz Menéndez celebra la iniciativa del Ayuntamiento. “Mérida, a pesar de que es una ciudad maravillosa, tiene un montón de oportunidades para mejorar el espacio urbano y todos estos esfuerzos son bien recibidos, más en una zona tan emblemática como el ‘remate’ del Paseo de Montejo”.
“Si ya se le dio la oportunidad a los Montejo y la Colonia (por las esculturas alusivas a ellos), qué bueno dar ahora este mensaje a través de este elemento prehispánico que reivindica la importancia de la mujer”.
Recuerda que hace mucho tiempo se convocó en la ciudad a un concurso para aportar proyectos al “remate”, que no cristalizaron.
“No creo que haya ni un solo yucateco que no esté orgulloso de su pasado prehispánico. Yucatán tiene una identidad maya de la cual estamos orgullosos. Me considero una persona completamente contemporánea, pero uno no puede negar su historia y, en este caso, sentirse orgulloso de ella”.
A su vez, la investigadora y activista Georgina Rosado Rosado califica de excelente el hecho de que se coloque la escultura en un sitio emblemático de la ciudad, pues por mucho tiempo se ha invisibilizado lo maya y más aún lo relacionado con lo femenino en esta cultura.
Resalta la representación del jaguar, dios de la muerte, de un lado de la estela, y a la diosa de la vida y la reproducción, Chaac Chel, del otro. “Nos habla de la dualidad que existía en la etnia maya; contrario a otras culturas, en que lo femenino y masculino están en contraposición, aquí encontramos la unidad dual, en que son complementarios y de hecho comparten elementos”.

Un acierto
“Que se reivindique la figura de una diosa, una fuerza, una energía, lo femenino desde una visión que reconoce la etnia maya me parece el mayor de los aciertos”, subraya Rosado Rosado.
Agrega que hacía falta algo así frente a las numerosas representaciones de “conquistadores, los invasores, los héroes occidentales”.
“No hay ni una representación en un lugar tan emblemático como el ‘remate’ del Paseo de Montejo de la diosa Chaac Chel, ni está Felipa Poot, como no están otras mujeres que tuvieron un papel protagónico. Esto era muy negativo; que no lo haya es una forma de violencia simbólica”.
“Ver a Gonzalo Guerrero con su esposa agachada es una representación negativa”, advierte.
“La Estela 18 da a las mujeres mayas elementos para una identidad política positiva, porque si no la tienes no exiges tus derechos”.
“Es un trabajo impresionante el de esta estela y otras reproducciones, que nos traen el ayer al hoy de una manera artística y muy hermosa”, enfatiza.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
