Un dato “curioso” respecto a estos grupos radicales promotores del aborto es que las primeras feministas —las que hoy se denominan feministas de equidad— estaban contra del aborto, pues lo reconocían como un crimen y, además, porque liberaba al hombre de toda responsabilidad, poniendo toda la carga sobre la mujer.
A estos grupos radicales no parece bastarles con provocar cerca de setenta y tres millones de abortos al año en el mundo, sin contar otros cientos de millones más causados por los anticonceptivos abortivos que promueven, auspiciados por los sistemas de salud.
Efectos
Y si a lo anterior le añadimos el daño psicológico a la mujer, más las graves confusiones provocadas en la infancia al sembrar serias dudas respecto a su identidad de género, así como el feroz ataque al matrimonio y la familia, nos daremos cuenta de que este movimiento es un genocidio sin paralelos en la historia humana.
Y aún después de tanto daño causado, estos grupos radicales van por más.
Van por “El reemplazo de la maternidad”.
No es casual —ni simple apreciación subjetiva— que un importante número de mujeres actualmente no solo no aprecie la experiencia de la maternidad, sino que la rechace.
Científicos sociales y demógrafos hablan hoy de “renuncia”, “postergación” o la llamada “no-maternidad voluntaria”.
La maternidad es presentada como una “experiencia negativa”; la despojan de su sentido psicológico profundo, pues desde el momento de la concepción —además del milagro de una nueva vida— comienza una reconfiguración radical de la identidad y del mundo emocional de la mujer embarazada.
Continuará…
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