En “Bordes, trayectos y mudanzas”, la fotógrafa Mina Bárcenas aborda la migración cubana a Mérida desde los flujos culturales, las escuelas y los espacios que han servido como puntos de encuentro. La exposición, inaugurada anoche en el Centro Contemporáneo del Mayab, también busca que el visitante se cuestione qué hay detrás de cada imagen y cómo se relacionan los distintos lugares retratados.
La muestra forma parte de un trayecto más amplio que la artista inició hace tiempo bajo el nombre “Paisajes migrantes” y que tiene diferentes escalas. En esta ocasión, la mirada se concentra en la migración cubana de las últimas décadas a México, particularmente Mérida.
Reúne piezas en distintos dispositivos y formatos. Hay dos cortometrajes de 16 milímetros, uno relacionado con La Habana y los lugares que necesita volver a mirar cada vez que regresa, y otro dedicado a José Luis Rodríguez de Armas, a quien identifica como uno de los agentes culturales cubanos más importantes en la ciudad.
También se presentan dos vídeos cortos, llamados “Vídeos tocados”, que tienen como punto de partida el Parque de las Américas y la idea de este espacio como utopía en la que pueden coincidir los países del continente.
“Círculo arbitrario” consta de nueve fotografías de instituciones educativas, cinco de Mérida y cuatro de La Habana. A ellas se suma “Puntuaciones”, compuesta por seis fotografías que, de acuerdo con la artista, son “toques que van formando este espacio unas veces tangible, otras veces intangible” relacionado con el tránsito por estos lugares.
Se incluye el libro de artista “Nos llevará el tren”, basado en un recorrido que Mina Bárcenas realizó por el área de La Plancha antes de su transformación y que parte de la ESAY (ahora UNAY). La artista destaca la importancia de esta escuela y ese territorio en los movimientos y migraciones que aborda.
Una pieza que considera fundamental es “Recuerdo que”, instalación a muro en forma de texto sobre un plano negro que funciona como elemento articulador de las demás obras y del sentido de la exposición.
La materialidad de cada pieza fue parte del proceso de construcción de la muestra, realizado bajo la curaduría de Roselin Rodríguez Espinoza. Bárcenas explica que las conversaciones con la curadora llevaron a replantear aspectos como los formatos, los materiales, el enmarcado, el tamaño y la disposición de las obras.
“La exposición la tenemos en cuenta como una pieza más, una pieza que contiene a las otras piezas”, dice.
Esta idea también se relaciona con el espacio donde se presenta, que fue claustro de monjas hasta finales del siglo XIX y ha tenido después otros usos. Por ello, buscó que el propio lugar formara parte de la experiencia y no se limitara a funcionar como el espacio que contiene las obras.
“Lo que me gustaría es que se hicieran muchas preguntas”, señala. Entre ellas plantea cuestionarse qué hubo en los lugares fotografiados, de dónde son, cómo se relaciona una imagen con otra o por qué aparecen elementos como una trampa para moscas o una ola del malecón habanero junto a fotografías de instituciones educativas de Mérida y La Habana.
Invita especialmente a las escuelas de distintos niveles a acercarse a la exposición y conocer este trabajo.
La muestra permanecerá abierta hasta el 23 de octubre. Habrá dos fechas de visitas guiadas como parte del Programa Nacional de Actividades de FotoSeptiembre, festival de fotografía impulsado desde el Centro de la Imagen: el próximo martes 29, a las 11 de la mañana, y el 7 de octubre, a la 1 de la tarde.
Mina Bárcenas también ofrece visitas previa cita en su cuenta de Instagram: @mina.bárcenas.— Karla Acosta Castillo
