Casi cuatro décadas de trayectoria en la literatura, más de una docena de libros publicados y decenas de cuentos fueron celebrados en la figura de Manuel Calero Rosado, escritor que fue homenajeado en el inicio de actividades conmemorativas del 13o. aniversario de Hipogeo Taller de Cuento.
La actividad se realizó anteanoche en la Biblioteca Pública Central “Manuel Cepeda Peraza”, donde se dieron cita familiares, amigos, escritores y público en general que gusta de la literatura.
El escritor, con 38 años de trayectoria en las letras, pertenece a Hipogeo desde hace dos años.
En la velada, en la Biblioteca Central “Manuel Cepeda Peraza”, Manuel Calero compartió que en 1988 comenzó a escribir y que fue parte del taller del entonces Instituto de Cultura de Yucatán (ICY), adonde acudió con la intención de alcanzar calidad en sus textos, pues había que “soltarse” primero para contar lo que deseaba y después adecuarlo a una forma literaria.
La persona que dirigía el taller le aconsejó que se uniera al de la Uady, a cargo de Joaquín Bestard. Ahí tuvo compañeros más avanzados en la literatura, pero mucho menores en edad que él, ya que Calero empezó a escribir cuando tenía 38 años.
Fue el primer taller en que le ofrecieron orientación sobre qué leer. Cuando se acercó a autores del siglo XIX, rusos y franceses, aprendió de ellos y ese conocimiento lo aplicó a sus trabajos.
“Al principio la estructura de mis textos era una simple narración larga, yo creía que era novela; me aclararon que no lo era, pero que de ahí podían salir cuentos”, dijo.
Así se fue entrenando en la creación de cuentos, el género al que se ha dedicado durante todos estos años y del que han surgido un total de 13 libros publicados. “Narraciones ordinarias” es una antología general de su obra y se publicó en 2019.
En su intervención, Manuel Calero se declaró complacido con la distinción, aunque cuando le dieron la noticia se sintió muerto, ya que pensaba que es a las personas fallecidas a las que se les hacen homenajes, pero cuando le aseguraron que éstos deben hacerse en vida lo aceptó gustoso.
Habló también del trabajo de Hipogeo, de lo mucho que tienen en común sus integrantes, y de la tendencia de los escritores a querer hacer una redacción perfecta, lo que se consigue repitiendo hasta lograr lo deseado.
Sus textos se basan en vivencias, resultado de aguzar el oído y la vista, muchas de su infancia, lo que dio pie a que relatara entretenidos episodios de su vida.
Indicó asimismo que la literatura es búsqueda y sorpresa al creer que se encuentra lo que se busca, pero luego de dejar reposar el texto siempre se puede mejorar. “Tu texto es la voluntad y deseo de transmitir y ponerte a prueba a ti mismo”, expresó.
Al inicio del homenaje, Alicia González Ascencio, integrante de Hipogeo, compartió la historia y las actividades que el grupo ha desarrollado a lo largo de 13 años, en los que han publicado varios libros.
Adolfo Fernández Gárate leyó la semblanza del homenajeado y recordó que en 1989 Manuel Calero fue ganador del Premio Estatal de Literatura en la modalidad de cuento, y es socio fundador del Centro de Escritores, A.C., del cual ha sido presidente.
También se tuvo la intervención de Beatriz Gutiérrez Espadas, quien leyó uno de los relatos del homenajeado, “La que vivía para espantar el sueño”, y después, otra integrante de Hipogeo, Gloria García, hizo una disertación sobre el trabajo literario del autor, retomando personajes y pasajes de varias de sus narraciones, que muestran un mundo nostálgico y con sentido del humor.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
