COPENHAGUE (EFE).— La familia real noruega, representantes de varias casas reales extranjeras, autoridades y ciudadanos comunes llenaron ayer la iglesia de Ris en Oslo para despedir a la princesa Astrid, hermana mayor del difunto rey Harald V y fallecida el pasado 11 de septiembre, a los 94 años.
La princesa murió dos días después de realizarse el funeral de Harald V, quien había fallecido a su vez el 28 de agosto, a los 89 años.
El rey Haakon VII; su esposa la reina Mette-Marit; la princesa heredera Ingrid Alejandra y la reina Sonia, viuda de Harald V, encabezaron la representación de la casa real, y estuvieron presentes además la princesa Martha Luisa, hermana mayor del monarca; su esposo y sus tres hijas.
La princesa heredera Victoria de Suecia, los príncipes Lorenzo y Astrid de Bélgica, la princesa Margarita de Liechtenstein y el príncipe Juan de Luxemburgo asistieron también al funeral, como también los integrantes del gobierno y el presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani.









“La princesa Astrid era la hermana mayor de rey Harald, él era su hermano menor. Y uno es hermano menor toda la vida. Ella estuvo cuando él nació, estuvo cuando él murió. Astrid cuidó a Harald”, dijo en su discurso durante la ceremonia el ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, quien representó al gobierno noruego.
La ceremonia estaba abierta al público, que una hora y media antes de su inicio ya hacía cola para entrar en la iglesia —según la televisión pública NRK—, junto a cuyo altar fue colocado el féretro, cubierto por la bandera de la nación noruega.
Las banderas de todos los edificios oficiales de Noruega ondearon a media asta en recuerdo de la princesa.
Cuando se hizo pública su muerte, la casa real resaltó entonces que Astrid tuvo que asumir a los 22 años, tras el fallecimiento de su madre, la princesa heredera Marta, el papel de primera dama de Noruega, que ejerció durante 14 años, de 1954 a 1968, cuando el entonces príncipe heredero Harald se casó con su esposa Sonia.
La princesa contrajo matrimonio en 1961 con el navegante y medallista olímpico Johan Ferner, una unión a la que la Iglesia noruega puso objeciones en su momento como resultado de que Ferner, quien murió en 2015, era divorciado.
La pareja tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner.
Una princesa única
La revista “¡Hola!” dio a conocer más detalles de la ceremonia, entre ellos que los restos de la princesa descansan en la iglesia de Ris, donde fue enterrada y reposan los de su marido.
El pastor Paul Erik Wirgenes destacó en el servicio religioso que “a lo largo de su vida la princesa Astrid participó en las tareas de la familia real y ha sido un importante apoyo y una valiosa interlocutora”.
“Ella es la última de una generación. Su historia está estrechamente ligada a los cuatro reyes que Noruega ha tenido desde su independencia en 1905”.
“En su larga vida, la princesa Astrid ha servido con lealtad a la casa real noruega. Ha vivido cuatro reinados: el de su abuelo, el rey Hakon VII; el de su padre, el rey Olav; el de su hermano, el rey Harald V, y el de su sobrino, Haakon VIII”.
En reconocimiento a sus grandes esfuerzos y lealtad, el gobierno le concedió una pensión en su 70o. cumpleaños, en 2002.
Tras la muerte de la princesa Astrid, muchos noruegos se hicieron la pregunta de qué pasaría ahora con Wilma, su inseparable perrita. La mascota ya ha encontrado un hogar con uno de los hijos de la princesa.
Este animal lo significó todo para la tía del rey Haakon y era habitual verla junto a su dueña en actos públicos. “Wilma lo es todo para mí”, declaró una vez. “Se abrió un mundo completamente nuevo después de que llegó a casa. Había perdido a mi perra anterior y entonces sentí un gran vacío. Fue maravilloso tenerla”.
“En lugar de un mundo roto, encontré un mundo entero cuando llegó a mi vida”, dijo Astrid hace un año.
De un vistazo
Despiden a Astrid
Familiares, representantes extranjeros, autoridades y ciudadanos acudieron a la iglesia de Ris para despedir a la princesa Astrid de Noruega.
Una vida real
Astrid dedicó buena parte de su vida a apoyar a la familia real noruega y acompañó a cuatro soberanos de su país.
Hermana hasta el fin
Astrid acompañó durante toda su vida a Harald V, desde su nacimiento hasta su muerte, ocurrida pocos días antes que la de ella.
Wilma encontró hogar
La inseparable perrita de Astrid quedó al cuidado de uno de sus hijos, luego de acompañar durante años a la princesa.
