Hay personas que disfrutan compartir su historia de vida. Son, de alguna manera, libros abiertos: un cúmulo de experiencias que, con el paso del tiempo, han construido el carácter y la personalidad que hoy muestran ante los demás.
En ocasiones no es solamente lo que se dice, sino cómo se cuenta: la tesitura de la voz, la intensidad y los matices de las palabras, las gesticulaciones y los ademanes. También están los silencios, que a veces dicen tanto como las palabras.
Anteanoche, esas historias cobraron vida durante el ejercicio Biblioteca Humana, organizado por el DIF Municipal y diversas agrupaciones que trabajan en favor del desarrollo y la integración social de personas con discapacidad o neurodivergentes.
Por causas de fuerza mayor, la actividad, que estaba prevista para realizarse en la Plaza Grande, tuvo que trasladarse a los corredores del Palacio Municipal.
Ahí, 24 personas asumieron el papel de “libros” y compartieron con los asistentes distintos pasajes de sus vidas, experiencias que han marcado su camino y contribuido a formar al ser humano que son actualmente.
El objetivo de este ejercicio es despertar conciencia y generar opinión en torno a las discapacidades, así como sobre la manera en que quienes viven con ellas cotidianamente afrontan una sociedad que, en muchos aspectos, no está pensada para ellos.
Después de algunos minutos de exposición, cada “libro” abrió un espacio para preguntas y respuestas, creando así un puente entre quien compartía su historia y quienes acudieron a escucharla.
Al concluir ese momento, la audiencia podía acercarse a otro “libro” y comenzar a conocer la nueva historia.
La Biblioteca Humana se convirtió en un ejercicio de inclusión y reflexión, pero también en una oportunidad para conocer, desde sus propias voces, la manera en que las personas con discapacidad y neurodivergentes perciben a la sociedad que las rodea.— Emanuel Rincón Becerra
