Siete sacerdotes regresaron ayer a su casa de formación ministerial, en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, patrona del Seminario Conciliar de Yucatán, para dar gracias a Dios por sus aniversarios de ordenación sacerdotal. Entre ellos estuvo el obispo Pedro Mena Díaz, quien cumplió 40 años como sacerdote y presidió la ceremonia eucarística.
Cobijados por más de un centenar de sacerdotes y tres obispos que abarrotaron la capilla del Seminario Mayor de Itzimná, los presbíteros elevaron sus plegarias en esta fecha especial, 7 de octubre, día en el que fueron ordenados en diferentes años.
Los festejados fueron Elpidio González Sosa, por 57 años de ministerio y el único de ellos ordenado sacerdote en la capilla del Seminario; Felipe Aké Pech y Lucio Cetina Góngora, por 55 años; Alejo Huchim Kumul y Pedro Mena Díaz, por 40; Rafael Pat Braga, por 37, y Antonio Tamayo Loeza, por 35 años.
La imagen de Nuestra Señora del Rosario, reina del Seminario, estuvo a un costado del altar, en el marco de la celebración patronal y de los 275 años de la fundación del Seminario Conciliar de Yucatán.
En la primera fila estuvieron monseñores Gustavo Rodríguez Vega y Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, arzobispos titular y emérito, respectivamente, de Yucatán, y Mario Medina Balam, obispo auxiliar.
Monseñor Pedro Mena presidió la misa y pronunció la homilía, en la que reflexionó sobre sus cuatro décadas de ministerio sacerdotal a partir del recorrido de Moisés por el desierto.
“Los que hoy agradecemos el don del sacerdocio ministerial estamos unidos por el sacramento del Orden y por nuestra Madre del Cielo, Nuestra Señora del Rosario, patrona de nuestro Seminario Conciliar junto con San Ildefonso”, expresó.
Recordó que en este 2026 se cumplen 275 años de la fundación de la institución.
El prelado señaló que en el relato del Evangelio Moisés pide al pueblo de Israel recordar el camino recorrido por 40 años por el desierto.
“A nosotros, hoy de manera especial, Alejo y un servidor, estas palabras nos sirven para hacer memoria de nuestro recorrido de 40 años, en el que se han hecho presentes desiertos, pero también las llanuras verdes llenas de vida de nuestro Yucatán”.
Explicó que, según una interpretación, los 40 años que el pueblo de Israel pasó en el desierto fueron un período de pruebas y purificación que permitió alcanzar la madurez espiritual y convertirse en una nación consagrada a Dios.
A partir de esa reflexión, monseñor Mena se preguntó en qué momento de sus cuatro décadas de ministerio tomó plena conciencia de su sacerdocio.
“Y la respuesta es que no sé exactamente en qué momento me cayó el veinte, pero estoy seguro de que sí ya me cayó el veinte, porque hoy puedo decir, con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente: soy sacerdote”, expresó.
El obispo auxiliar repasó distintos momentos de la misión de Moisés para relacionarlos con su propia experiencia sacerdotal.
Recordó que Moisés se resistió inicialmente al llamado por no tener facilidad de palabra y recibió la ayuda de su hermano Aarón. En ese sentido, agradeció el apoyo de su familia durante su ministerio, tanto en los momentos difíciles como en los felices.
También se refirió al episodio del Mar Rojo y a la confianza necesaria para enfrentarse a situaciones que parecen no tener solución.
“¿Cuántas veces en el ministerio se presentan momentos difíciles, aparentemente sin solución? Pero Dios, de un modo u otro, se hace presente y se abren las puertas. Hermanos, somos vasijas de barro”.
Señaló que el ministerio no puede ejercerse sin la confianza en Dios y recordó también el episodio en el que Moisés hizo brotar agua de las piedras ante la sed del pueblo.
A partir de éste reconoció que en ocasiones se ha olvidado de las necesidades espirituales y materiales de las personas.
“Me pregunto por qué no siempre he estado dispuesto a saciar la sed de Dios, que se presenta de muchas maneras, y saciar la sed material que sufre nuestro pueblo. Reconozco que tengo una deuda en este sentido”.
Al recordar la serpiente de bronce levantada por Moisés, relacionó ese signo con el ministerio de la misericordia. Admitió que al escuchar las fragilidades de los demás también recuerda las propias y se reconoce como una “vasija de barro”.
Añadió que, al celebrar la Eucaristía, busca fortalecer su fe en la presencia real del misterio pascual de Jesús y hacer que el pueblo dirija su mirada hacia Cristo.
El obispo recordó asimismo el momento en que Moisés pidió ayuda para conducir al pueblo y Dios le indicó que escogiera a 70 ancianos.
Monseñor Mena Díaz agradeció a presbíteros y diáconos por su cercanía y dedicación. También dio las gracias al arzobispo Gustavo Rodríguez Vega por su confianza; a monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán por su amistad, y al obispo auxiliar Mario Medina Balam por compartir el camino con fraternidad.
“A pesar de mi barro, Dios sigue confiando en mí, sigue confiando en nosotros, sigue depositando su tesoro en nuestras manos para darlo al pueblo”, señaló.
En su reflexión también se dirigió a Nuestra Señora del Rosario, a quien pidió que le enseñe a escuchar a Jesús y poner en práctica su palabra.
El prelado recordó además que la tercera etapa del Plan Diocesano lleva por nombre “Testimoniamos”, lo que calificó como un compromiso para la vida cristiana.
A partir de su aniversario 40, dijo que se propone “vivir con más intensidad cada día de mi vida ministerial como tiempo oportuno” para responder a la misión que le ha sido confiada.
Monseñor Pedro Mena recibió la ordenación episcopal el 18 de julio de 2017.
Al término de la misa, el padre Alejo Huchim dirigió un mensaje alusivo a sus 40 años de ordenación sacerdotal. Reiteró que Cristo permanece con ellos y nunca los abandona, y leyó una oración por el don del sacerdocio.
En nombre de los ministros, agradeció a Dios por haberlos llamado a pesar de sus fragilidades.
A la ceremonia asistieron unos 120 sacerdotes y diáconos procedentes de Yucatán, Campeche, Quintana Roo (Cancún y Chetumal), Tabasco y Chihuahua (Ciudad Juárez).
Después de la Eucaristía los asistentes participaron en almuerzo de convivencia.— CLAUDIA SIERRA MEDINA


