El arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega encabeza la procesión del Santo Cristo de las Ampollas
El arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega encabeza la procesión del Santo Cristo de las Ampollas

Contemplar a Cristo crucificado debe servir para transformar nuestra vida, afirmó ayer el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa de clausura de las festividades en honor del Santo Cristo de las Ampollas, celebrada por la mañana en Catedral.

Ante cientos de fieles, el prelado recordó la experiencia de Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia —cuya fiesta se conmemoró el jueves pasado—, quien después de 20 años de vida religiosa quedó profundamente conmovida al contemplar una imagen de Jesús crucificado que mostraba las heridas y la sangre de su sufrimiento.

Explicó que aquella experiencia marcó el inicio de una transformación espiritual que la llevó a la santidad. Señaló que algunas representaciones de Cristo muestran apenas un poco de sangre en las manos, los pies y el costado, sin reflejar la magnitud del sufrimiento que padeció durante la crucifixión. “Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos”, expresó al recordar un pasaje bíblico.

Monseñor Rodríguez Vega invitó especialmente a los integrantes de los gremios del Santo Cristo de las Ampollas a reflexionar sobre el significado de la cruz y su influencia cotidiana.

Consideró asimismo que los devotos de estas agrupaciones deben avanzar en un proceso de santificación, mediante una participación constante en la vida sacramental de la Iglesia.

En ese sentido, recordó que el papa Francisco hablaba de personas que pertenecen a la “clase media de la santidad”, por lo que alentó a los devotos a profundizar en su compromiso religioso.

El Arzobispo destacó igualmente otros dos compromisos de los fieles: aceptar las dificultades de la vida con alegría y entusiasmo, y ayudar a quienes se enfrentan a sufrimientos iguales o mayores que los propios.

Como ejemplo citó a Simón de Cirene, quien ayudó a Jesús a cargar la cruz en el camino al Monte Calvario, y exhortó a los devotos a convertirse en los cireneos de sus hermanos. Subrayó que la verdadera devoción debe reflejarse tanto en la práctica religiosa como en la disposición de servir a otros.

En la celebración eucarística participaron los presbíteros Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, y Alberto Ávila Cervera, así como el diácono Fernando Bermejo Salmerón.

Después de la misa se realizó la tradicional procesión alrededor de la Plaza Grande, que atrajo la atención de transeúntes y visitantes, muchos de los cuales manifestaron su reverencia ante la venerada imagen, a la que se atribuyen milagros. Una de las novedades fue que, por primera vez en su historia, según se informó, el Cristo Negro fue colocado en la parte posterior de una camioneta para realizar el recorrido, acompañado por sacerdotes, integrantes de los gremios y numerosos devotos.

Durante el trayecto se escuchó el canto Cristo Rey. La comitiva se detuvo frente al Palacio Municipal, donde el Arzobispo ofreció una bendición especial.

La imagen, que pesa aproximadamente 200 kilos, fue cargada por unos 15 custodios al salir de la Catedral y durante su regreso al nicho ubicado en la nave norte del templo, entre vivas, aplausos y oraciones.

Un hecho particular ocurrió cuando doña Josefa, quien desde hace varios días mantiene una protesta frente al Palacio de Gobierno, en la calle 63 entre 61, accedió a mover el espacio que ocupa bajo un toldo para permitir el paso de la procesión.

Perla Andrade Martínez, presidenta del gremio de Panaderos y custodia de la imagen, explicó que la mujer manifestó ser católica y aceptó desplazar su lugar de protesta hacia un punto más cercano a la acera de la Plaza Grande.

Durante el recorrido, monseñor Rodríguez Vega se acercó a saludarla.

El gremio de Locatarios del Mercado Nuevo, último en participar en las festividades, también se despidió del Santo Cristo de las Ampollas. Como parte de la tradición, cada agrupación se encargó de aportar el sudario y la decoración de la imagen y su altar durante las celebraciones, iniciadas con su bajada el pasado 14 de septiembre.

El regreso del Cristo a su nicho estuvo acompañado por música de mariachi.

Al concluir la misa, el padre Moo Garrido agradeció la colaboración de los gremios para mantener viva esta festividad y entregó reconocimientos a sus representantes. Durante la ceremonia se mencionaron los años de participación de las agrupaciones, entre las que destacan las de Comerciantes y Hacendados, Zapateros y Señoras, con 137 años.

El sacerdote señaló que, a diferencia de otras ciudades antiguas cuyos centros históricos están ocupados principalmente por establecimientos comerciales, Mérida conserva una importante actividad religiosa en el corazón de la ciudad.

“Creo que en Mérida podemos estar contentos y orgullosos de que en la misma Catedral tenga vida litúrgica, sacramental y devocional muy presente”, expresó.— Claudia Sierra Medina

De un vistazo

Una procesión histórica

Por primera vez, la venerada imagen del Cristo Negro recorrió las calles del Centro Histórico de Mérida sobre una camioneta.

Gremios centenarios

Las agrupaciones de Comerciantes y Hacendados, Zapateros y Señoras destacan por sus 137 años de participación en las festividades

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