Una obra humana, que muestra las consecuencias de tomar una mala decisión y las dificultades que afrontan quienes buscan reinsertarse en la sociedad, es “El camino que va de regreso”, que se estrenará mañana en el Centro Cultural del Sur.
Se trata de una propuesta de teatro documental y testimonial que narra la historia de Alberto López Vadillo, un hombre que estuvo privado de su libertad y que, tras salir de prisión, ha buscado retomar su vida.
Beto, como le llaman cariñosamente, protagoniza este unipersonal, creado, dirigido y producido por Ariadna Medina, quien explica que la obra aborda los conflictos derivados de las malas decisiones y sus consecuencias.
Uno de los aspectos centrales del montaje es cuestionar si la sociedad está preparada para recibir a quienes salen de los centros penitenciarios, pues considera que la reinserción no depende únicamente de la voluntad de las personas que recuperan su libertad.
“Las personas que salen pueden tener todas las mejores intenciones, pero si afuera, como sociedad, no estamos preparados para recibirlas, el tema de la reinserción no ocurre”.
La directora puntualiza que la obra habla principalmente de las pérdidas, de los vínculos familiares que se rompen y de la necesidad, más que de recuperar el tiempo perdido o rehacer la vida, de aprender a continuarla y sanar las heridas que deja la privación de la libertad.
Ingresar a prisión implica atravesar un duelo, pero recuperar la libertad también supone enfrentar otro, porque muchas de las cosas que se tenían antes del encarcelamiento han desaparecido y es necesario comenzar nuevamente, en ocasiones desde cero.
La pieza busca mostrar el lado humano de quienes han cometido errores y reconocer que cada persona proviene de un contexto familiar y social diferente, que influye en sus decisiones.
Ariadna Medina señala que las herramientas personales y las circunstancias que rodean a cada individuo pueden determinar que, en cierto momento de su vida, tome una buena o mala decisión, cuyas consecuencias tienen un origen.
“No podemos dejar de mirar que hay una violencia estructural, que las condiciones para poder salir adelante no son las mismas, no todos partimos del mismo piso, el piso no es parejo para todos”.
Añade que la desigualdad, los problemas económicos, la violencia familiar y el alcoholismo son algunas de las situaciones que dificultan el desarrollo de las personas y sus posibilidades de salir adelante.
Indica que, aunque se supone que dentro de los centros penitenciarios se trabaja en la reinserción social, la realidad es que la sociedad todavía no está preparada para recibir a quienes recuperan su libertad.
Ariadna Medina comparte que la puesta en escena se complementa con un documental que realizó sobre el mismo tema, basado también en la historia de Beto López, el cual se estrenó recientemente en el Centro Cultural Olimpo.
La directora enfatiza que el montaje busca mostrar el lado humano de una persona que cometió una falta y que, aun después de cumplir su condena, debe enfrentar las consecuencias de su pasado.
Se trata, explica, de una especie de condena posterior a la condena, pues durante el tiempo de reclusión se pierden momentos importantes, como ver crecer a los hijos, acompañar a la madre en sus últimos días o mantener los vínculos con amigos y familiares.
Reflexión juvenil
Manifiesta que la obra está dirigida especialmente a los jóvenes, con la intención de mostrarles que una mala decisión puede tener consecuencias profundas y que es importante desarrollar un mejor criterio para distinguir qué hacer y qué evitar.
Aclara que la propuesta no tiene una intención aleccionadora, sino que busca generar conciencia sobre las consecuencias de las decisiones y mostrar que es posible continuar con la vida después de haber cometido un error.
Es una pieza que inspira, dice la directora de “El camino que va de regreso”, título que retoma el nombre de la asociación fundada por el protagonista de la historia. Por medio de esa organización, Beto López ayuda a establecer vínculos entre el sector empresarial y personas que han salido de prisión o de centros de rehabilitación por adicciones, con el propósito de favorecer su reintegración social y laboral.
La puesta en escena tiene un importante componente visual, mediante proyecciones de fotografías y vídeos que acompañan el relato del protagonista.
Durante la representación, Beto toca la guitarra y canta, mientras comparte episodios de su historia personal. El montaje también contempla momentos de interacción con el público.
Beto López es psicólogo y cuenta con una maestría en Psicología Organizacional, formación que también forma parte de su trayectoria personal y profesional.
Teatro social
La obra se integra al proyecto “Mirar al Sur, teatro para la vida”, iniciativa que Ariadna Medina desarrolla desde hace siete años en el sur de Mérida y de la cual han surgido diversas producciones teatrales.
La creadora es actualmente integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte y con este unipersonal concluye los compromisos correspondientes a su participación en dicho programa.
Además de la función de estreno de mañana, “El camino que va de regreso” tendrá presentaciones el jueves 22 y viernes 23. Todas las funciones serán a las 5:30 de la tarde en el Centro Cultural del Sur, con entrada libre.
La puesta en escena está recomendada para adolescentes a partir de los 12 años, aunque también podrían asistir niños acompañados de sus familiares.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
