Quienes defienden que la mujer no vuelva a participar en la maternidad, al menos no de la forma natural en cuanto a lo que al embarazo se refiere, han promovido la llamada “gestación subrogada” —madres de alquiler—, que son mujeres que dan rentado su útero a quienes no pueden tener hijos.
Como era de esperarse, este procedimiento de “rentar un vientre humano” es un intercambio muy costoso, por lo que no todas las mujeres tienen el poder económico para pagar este servicio y liberarse, como dicen grupos feministas, del “esclavizante proceso de la maternidad biológica”.
De esta manera tenemos mujeres de primera y de segunda categoría que, sin lugar a duda, es una moderna forma de regresar a la antigua esclavitud femenina.
Antecedentes
La maternidad subrogada en la antigüedad se documenta principalmente en pueblos paganos de la Mesopotamia y en textos bíblicos del Antiguo Testamento. En estas sociedades —de hace más de tres milenios— una “esclava o sirvienta” gestaba un hijo para un matrimonio estéril —a través de relaciones con el esposo— con el fin de asegurar descendencia y evitar el divorcio.
En la modernidad lo que ha cambiado son las técnicas para la fecundación y el dar una remuneración económica a la madre sustituta; pero el sentido de “esclavitud de la mujer” es exactamente igual.
Estas técnicas llevan a la “Eugenesia”, que requiere un proceso de selección embrionaria artificial, es decir, eliminar los “embriones en desarrollo” que, según criterio humano, no tengan las condiciones de calidad exigidas. ¿Qué te parece?
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