• Turistas se agolpan para contemplar el fenómeno solar en Abu Simbel
  • La luz solar en el Gran Templo de Ramsés II en Abu Simbel ilumina las figuras del faraón y de dos deidades

ABU SIMBEL, Egipto (AP).— Cientos de residentes locales y turistas de todo el mundo se reunieron al amanecer de ayer en un templo del sur de Egipto, algunos incluso durmieron afuera durante la noche para presenciar un fenómeno solar que ocurre desde hace milenios.

Dos veces al año, el 22 de octubre y el 22 de febrero —fechas consideradas de la ascensión de Ramsés II al trono y su cumpleaños— el Sol proyecta un haz de luz en el oscuro recinto interior del Gran Templo de Ramsés II para iluminar las estatuas del faraón y de dos dioses que tiene a su lado.

La iluminación, resultado de la alineación del templo con el Sol, dura unos 20 minutos. “Hoy es un día muy especial, como pueden ver. Es una celebración y una festividad histórica”, declaró Hisham Khela, un guía turístico para visitantes italianos, a la agencia The Associated Press.

Entusiastas de la egiptología y otros visitantes permanecieron en una desordenada fila de a uno con las cámaras de sus teléfonos en la mano; algunos llevaban palos para selfis y la mayoría tenía ojeras por haberse despertado tan temprano. Aunque acudieron grandes multitudes, se veían diminutas junto a las gigantescas estatuas que bordean el templo, que domina el Nilo.

Para conmemorar el fenómeno, artistas con vestimentas coloridas, dispersos frente al templo, sonreían y bailaban al unísono al ritmo de campanillas meditativas, una tabla de percusión y el sonido inconfundible de los mizmar, una antigua trompeta egipcia.

Dentro del templo, los visitantes se apiñaron en la oscuridad casi total frente a las estatuas de Ramsés II y de los dioses Amón-Ra y Ra-Horajti, iluminadas por un haz de luz solar que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica, recorrió unos 60 metros hacia el interior del templo.

Para quienes lo vivían por primera vez, la historia antigua les produjo recuerdos modernos. Janice Souudi, quien viajó desde Atlanta, Georgia, aseguró que era su primera vez en Egipto y que no será la última.

“Vine hoy por las enormes estatuas del templo y por lo bien conservadas que están. Pero lo que más me impresionó fueron los colores de las tallas, los jeroglíficos y las imágenes”, manifestó.

“¡Hermoso, impactante, vale la pena!”, exclamó.

En la década de 1960, arqueólogos llevaron al cabo un enorme proyecto para desmontar y reubicar el templo, sacándolo del camino de las aguas provenientes de la presa de Asuán.

Los ingenieros se esmeraron en preservar la alineación del templo de Ramsés respecto al Sol, de modo que, más de 3,000 años después de su construcción, la luz todavía logra abrirse paso hacia el interior.

De un vistazo

Dos veces al año

El 22 de octubre y el 22 de febrero, los rayos del Sol iluminan tres estatuas dentro del templo de Ramsés II.

Turistas maravillados

Visitantes de diferentes países quedaron sorprendidos por las enormes estatuas, los colores y los antiguos jeroglíficos que se preservan en el sitio.

Templo protegido

En la década de 1960, el templo fue trasladado para evitar las inundaciones.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán