Recorridos nocturnos permiten descubrir historias del Cementerio
Recorridos nocturnos permiten descubrir historias del Cementerio

Entre mausoleos monumentales, esculturas, tumbas antiguas y relatos paranormales, el Cementerio General de Mérida conserva parte de la historia de Yucatán. Sus pasillos permiten conocer desde las costumbres funerarias de los primeros años de la vida independiente hasta las diferencias económicas que quedaron plasmadas en las construcciones de las familias durante el auge de la industria henequenera.

Durante los recorridos nocturnos del Festival de las Ánimas, los visitantes pueden acercarse a este patrimonio mediante explicaciones históricas, detalles arquitectónicos y leyendas relacionadas con el camposanto, de acuerdo con el guía de turistas Gerardo Bacelis.

Explicó que el cementerio fue inaugurado el 3 de noviembre de 1821, luego de que el Ayuntamiento adquiriera con ese fin los terrenos de una antigua hacienda ganadera. El primer entierro se realizó tres días después, el 6 de noviembre, cuando fue sepultado un coronel.

Entre los vestigios de sus primeras etapas se encuentra una tumba fechada en 1827, considerada por los guías como una de las más antiguas del lugar. También se conservan columbarios, estructuras en cuyos muros se habilitaban espacios superpuestos para colocar féretros.

Para agilizar las visitas y reducir los tiempos de espera, este año se organizó el recorrido en ocho estaciones, atendidas por guías de turistas federales capacitados por historiadores y personal del cementerio. Cada grupo está integrado por un máximo de 30 personas y el recorrido completo dura aproximadamente una hora con 20 minutos.

Las visitas comenzaron ayer y continuarán hasta pasado mañana martes, con salidas programadas a las 6, 6:30, 7, 7:30 y 8 de la noche.

A lo largo del recorrido, los asistentes conocen mausoleos de distintos estilos arquitectónicos, entre ellos el neogótico, así como monumentos vinculados con familias de relevancia económica, agrupaciones sindicales, comunidades migrantes y representantes religiosos.

Uno de los espacios que llama la atención es el mausoleo de la familia Medina Rodríguez, donde destaca la escultura conocida como “La dama triste”. La obra representa a Rosa Bennet, una mujer de origen cubano que quedó viuda pocos meses después de casarse con Álvaro Medina Rodríguez. La escultura fue concebida como un homenaje al dolor de la mujer y al recuerdo de su esposo.

Otro punto es el mausoleo de la familia Vega Ibarra, cuya arquitectura neogótica incorpora elementos ornamentales y vitrales restaurados este año. Entre los integrantes de esta familia hubo empresarios y figuras relacionadas con la vida cultural yucateca, como Gustavo Vega Ibarra, quien también destacó por su producción poética.

Las construcciones funerarias también reflejan las diferencias económicas que marcaron distintas épocas. Durante el auge de la industria henequenera, algunas familias levantaron mausoleos monumentales con materiales y ornamentos importados de Europa. La herrería procedente de Bélgica e Inglaterra es uno de los ejemplos de esa influencia extranjera.

En contraste, otras tumbas presentan un deterioro considerable. Según las explicaciones de los guías, muchos terrenos fueron vendidos a perpetuidad, por lo que su conservación quedó a cargo de las familias propietarias. Con el paso del tiempo y la desaparición de sus descendientes, algunos mausoleos quedaron en el abandono.

Entre los puntos de interés se encuentra la Rotonda de los Hombres Ilustres, donde descansan Felipe Carrillo Puerto, sus hermanos y otros seguidores. Cerca de ese espacio se conserva un muro relacionado con el fusilamiento de Carrillo Puerto y sus compañeros, en el que todavía pueden observarse marcas de impactos de bala.

La historia del cementerio se entrelaza con relatos paranormales transmitidos por quienes han trabajado en el lugar.

Una de las historias compartidas durante los recorridos habla de un trabajador encargado de restaurar tumbas que supuestamente recibió dinero de una joven como anticipo para reparar un mausoleo.

Según el relato, al día siguiente el trabajador descubrió que el dinero se había convertido en tierra. Cuando investigó la identidad de la mujer, habría encontrado que la persona relacionada con la tumba llevaba alrededor de 20 años fallecida.

Aunque se trata de una historia transmitida como parte de las experiencias de quienes han trabajado en el camposanto, el relato añade un componente de misterio a las visitas nocturnas.

Más allá de las leyendas, el recorrido permite conocer el valor histórico, artístico y social del Cementerio General, donde las costumbres funerarias, las creencias y las diferencias sociales de distintas épocas quedaron plasmadas en mausoleos y monumentos. Una ciudad de los muertos que, entre sus pasillos, conserva parte de la memoria de la ciudad de los vivos.— Ilse Noh Canché

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