La historia y el humor de la novela “Campeón Gabacho” atrapó a Jonás Cuarón, y por ello decidió llevarla al terreno cinematográfico, en una propuesta con una narrativa interesante, en la que el espectador se mete en la imaginación del protagonista y se vuelve su cómplice, mientras la banda sonora de la película, integrada con artistas latinos de renombre, completa el ambiente y se vuelve un personaje más.
El pasado jueves se estrenó en los cines del país “Campeón Gabacho”, bajo la dirección de Jonás Cuarón, quien en platica con el Diario expresa estar emocionado por este acontecimiento.
Cuenta que es una película que hizo por muchos motivos, pero antes que nada porque es una historia muy esperanzadora, entrañable y con sentido del humor.
“Es una película que hice para que el público la goce, y el hecho de que ya esté en las salas de cine me emociona muchísimo”, destaca.
Señala que desde que leyó la novela “Campeón Gabacho” de Aura Xilonen vio una película en ella.
“Me emocionaba muchísimo por varias razones. Una de ellas es que el viaje de Liborio es muy inspirador, pues es la historia de un chavo que cruza al otro lado buscando oportunidades, no tiene nada, se enfrenta a adversidades, pero aún así construye una comunidad y con la fuerza de esa comunidad se vale de sus puños para volverse boxeador y pelear por esa comunidad”.
“Eso me inspiró muchísimo”, expresa, al igual que le inspiró también el sentido del humor que tiene la novela. “Creo que el sentido del humor es muy importante, es muy mexicano y yo quería poder transmitirlo”.
Sobre el lenguaje que los personajes usan en la película, comparte que el “engleñol”, como le llaman ahora, es tramposo, porque en realidad es español, pero tiene palabras inventadas que le dan un lirismo muy padre a los diálogos.
“Desde que leí la novela (que usa ese lenguaje mezclado) me emocionó muchísimo, porque sabía que iba a ser una película muy dinámica, muy lírica, con mucho ritmo, por decirlo así”.
Apunta que en la adaptación al cine se trabajó mucho en los diálogos con Aura para que fueran entretenidos, divertidos y con ritmo.
A la par, él desde que empezó a desarrollar el proyecto tenía claro que la música iba a ser muy importante, porque la novela misma es muy musical, y quería que la película también lo fuera.
Por ello, temprano en la postproducción contactó a Edgar Barrera, productor musical de música latina, que trabaja con todos los artistas top.
Cuenta que a Barrera le entusiasmó mucho el proyecto y armó un “soundtrack” increíble.
Todas las canciones que se escuchan son música hecha para la película y tiene artistas como Tigres del Norte, Grupo Frontera, Santa Fe Klan, Víctor Mendovil, Anitta, Rawayana, entre otros, que ayudaron mucho a darle ese sabor a la película.
De tal forma que la música se convierte en un personaje más de la película, que representa el barrio latino, y para Jonás Cuarón darle voz al barrio era muy importante, porque el mensaje de la película, y lo que la hace entrañable, es que Liborio empieza a encontrar fuerza y raíz en una comunidad, y esa comunidad está representada por la locación, pero también por toda la música que la acompaña.
Sobre la narrativa que utiliza, en la que se permite acercarse al realismo mágico, indica que con esto busca que el espectador se adentre en la imaginación del personaje. “Quería que el público conectara y se volviera cómplice del viaje de Liborio, y ese viaje es un viaje muy imaginativo”.
“Liborio es un personaje que tiene sueños, ilusiones y sobre todo, se enamora mucho. Es una película que aparte de ser una película de box, es una película romántica, y esas imágenes eran una manera de sentir que estamos adentro de su imaginación”.
De igual manera, el cineasta expresa que quería trabajar ese lenguaje, porque era importante para él que la película le hablara a esas nuevas generaciones que buscan un cine dinámico, divertido y energético.
La película logra esto, no sólo al meter al público a la imaginación del protagonista, sino también al romper “la cuarta pared”, y hablarle directamente al espectador.
Sobre Liborio, precisa que, como él mismo dice temprano en la película, nadie nunca le había preguntado su nombre, y lo que le gusta del viaje del personaje es que es muy universal, en el sentido de que todos de una manera u otra viven la gran lucha de tratar de definirse por quién realmente son y no por cómo los ve la gente.
“Es universal, pero la manera en la que la película lo resuelve es muy padre. Liborio empieza a definirse no a través de esos calificativos que le dan, sino por el valor de esa comunidad, esa familia que construye”.
Jonás Cuarón siente que el tema migratorio siempre se reduce a ideas abstractas y lo que pretende enseñar sobre ese tema en la película es el lado humano que se ve poco. Es decir, mostrar una historia en la que también hay esperanza, ilusión, amor y, algo mexicano, humor.
Para lograr construir el ritmo de la película con todo lo que la historia conlleva, explica que fue un trabajo que inició desde el guión con Aura, y después en la parte actoral con Juan Daniel García Treviño, quien da vida a Liborio.
-Juan Daniel trabajó mucho para que el personaje siempre tuviera ritmo y mantuviera el dinamismo, pero también fue importante la edición, y ahí fue donde Edgar Barrera con toda la música que proporcionó, le dio esa cereza al pastel.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
