El padre Jorge Martínez Ruz, Carlos Armando Mendoza Alonzo, el obispo Pedro Mena Díaz, el padre Jorge Herrera Vargas y Javier Vázquez Cuevas, en la presentación de la exposición sobre Diego de Landa, ayer
El padre Jorge Martínez Ruz, Carlos Armando Mendoza Alonzo, el obispo Pedro Mena Díaz, el padre Jorge Herrera Vargas y Javier Vázquez Cuevas, en la presentación de la exposición sobre Diego de Landa, ayer

La vida del evangelizador y segundo obispo de Yucatán es el tema de la exposición “Fray Diego de Landa, el obispo y su legado. De los conventos de Castilla a las tierras mayas, religión, poder y transformación cultural en el Yucatán del siglo XVI”, que será inaugurada el miércoles 12, a las 6 p.m., en el exconvento de Maní.

La muestra permanente incluirá documentos, imágenes, vídeos, códigos QR y otros recursos para presentar las distintas facetas del fraile franciscano, más allá del conocido auto de fe de Maní, episodio con el que habitualmente se relaciona su figura y que continúa generando controversias entre los estudiosos.

Los detalles se dieron a conocer ayer durante una rueda de prensa en el Centro Comunitario de Itzimná, con la participación del obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz y los presbíteros Jorge Óscar Herrera Vargas, párroco de Maní, y Jorge Martínez Ruz, vocero de la Arquidiócesis de Yucatán.

También estuvieron Aníbal Mendoza Vera, encargado de la imagen y el montaje; el historiador Carlos Armando Mendoza Alonzo, coordinador del Archivo Histórico de la Arquidiócesis y de la exposición, y el arquitecto Javier Vázquez Cuevas, responsable del montaje y de la Comisión de Arte Sacro.

Monseñor Pedro Mena explicó que el proyecto comenzó a gestarse cuando se emprendieron los trabajos de reconstrucción y mejoramiento del convento.

“Desde que se empezaron a dar los primeros pasos para reconstruir, renovar y mejorar el convento de Maní nos dimos cuenta que tendríamos que dar un espacio a fray Diego de Landa”, indicó.

Señaló que las investigaciones permitieron conocer aportaciones del religioso que consideraron necesario difundir. “Y queríamos hacer una exposición para dar a conocer todo lo que de un modo u otro ha sido aportación de Diego de Landa”.

El prelado agradeció a los colaboradores, especialmente al padre Jorge Óscar Herrera, por su disposición para albergar la muestra en el histórico recinto.

Destacó que la exposición reúne imágenes y textos accesibles que despiertan el interés por conocer al personaje, en un espacio “donde simplemente se diga: este es Diego de Landa”.

Carlos Mendoza explicó que la exposición museográfica estará integrada por mamparas informativas, documentos históricos, mapas, croquis y una maqueta.

También contará con una pantalla en la que se proyectará continuamente un cortometraje sobre la infancia, educación y llegada del franciscano a Nueva España, su desempeño como provincial de los franciscanos, regreso a España, posterior nombramiento como obispo de Yucatán y muerte.

La muestra se realiza en el marco del aniversario del nacimiento de Diego de Landa, ocurrido el 12 de noviembre de 1524, en España. El religioso fue autor de la “Relación de las cosas de Yucatán”, obra importante para el estudio de la historia peninsular.

Por su parte, el padre Jorge Óscar Herrera aclaró que el auto de fe de Maní no ocurrió dentro del convento, sino en el centro de la población, donde se encuentra el cenote Xcabachén.

Añadió que Diego de Landa nunca habitó el edificio conventual porque todavía no estaba terminado y que la fachada actual corresponde a finales del siglo XVII.

El párroco señaló que una universidad de Rusia, que cuenta con una facultad dedicada a estudios latinoamericanos, presentó un libro con motivo de los 500 años del nacimiento del franciscano.

Según explicó, la publicación ofrece una interpretación diferente de la historia difundida habitualmente en México, por lo que consideró necesario promover esas investigaciones.

Recordó que el proceso de evangelización comenzó durante el reinado de Isabel la Católica y sostuvo que los asuntos relacionados con los indígenas de América correspondían al Consejo de Indias.

En ese sentido, afirmó que Diego de Landa no tenía facultades inquisitoriales para juzgar a los indígenas y cuestionó diversas acusaciones históricas formuladas contra él.

Lamentó que su nombre se relacione casi exclusivamente con el auto de fe de Maní, episodio que calificó como parte de una “leyenda negra”.

Destacó que el franciscano hablaba maya, escribió un catecismo en esa lengua y promovió su enseñanza en la región.

El padre Herrera sostuvo que existen estudios según los cuales Diego de Landa quemó copias de códices mayas, pero no documentos originales.

Añadió que no agredió a los indígenas y que, por el contrario, defendía sus intereses.

De acuerdo con su versión, el religioso mantuvo conflictos con descendientes de los Montejo, quienes habrían promovido acusaciones en su contra y propiciado su traslado a España.

El sacerdote insistió en que los indígenas no estaban sujetos a la jurisdicción inquisitorial que podía aplicarse a los españoles, por lo que rechazó que Diego de Landa hubiera encarcelado, torturado o ejecutado a integrantes de las comunidades mayas.

Aclaró, sin embargo, que el franciscano sí encabezó el auto de fe y ordenó quemar códices.

Diego de Landa elaboró una relación de los códices quemados para responder a las acusaciones en su contra.

La exposición permanente podrá visitarse los sábados, de 9 a.m. a 5 p.m. De lunes a viernes, el acceso será con cita previa, a los teléfonos 9971-55-36-01 y 9971-12-97-74.

La entrada costará 65 pesos para recorrer todos los atractivos del histórico recinto y 35 pesos para visitar exclusivamente el museo.— Claudia Sierra Medina

Relevancia Más detalles

El miércoles 12 se inaugurará la muestra “Fray Diego de Landa, el obispo y su legado”.

Población

El padre Jorge Óscar Herrera, quien es párroco de Maní, precisó en la rueda de prensa de ayer que, cuando los franciscanos llegaron a Yucatán, Maní era una de las poblaciones indígenas más numerosas de la región.

Primer párroco

Diego de Landa se convirtió en su primer párroco y posteriormente fue nombrado provincial de los franciscanos, responsabilidad que lo llevó a establecerse en Izamal.

Obispo

Más adelante recibió el nombramiento de obispo de Yucatán y se trasladó a Mérida, donde ejerció su último cargo eclesiástico. Fue el segundo obispo que llegó físicamente a la entidad y desarrolló labores pastorales.

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