BARCELONA (EFE).— Cristina Fernández Cubas, galardonada ayer con el Premio Cervantes 2026, confesó apenas minutos después de conocerse la noticia que el reconocimiento le ha “pillado totalmente de sorpresa”.
“Ahora estoy empezando a aterrizar un poco. He empezado a recibir llamadas y me estoy dando cuenta de todo. Es un honor grandioso”, dijo la autora catalana después de anunciarse que obtuvo el máximo reconocimiento de las letras en español, dotado con un premio de 125,000 euros.
La escritora, renovadora de los relatos breves, mostró su satisfacción de que se le distinguiera especialmente por su labor de cuentista. “Significa un orgullo añadido. Creo que es un premio que le han dado al género en general también y a todos los cuentistas”, apuntó.
En la lectura del fallo, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, explicó que el jurado eligió a Cristina Fernández por “la originalidad, la excelencia, la coherencia de una obra que ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica en español”.
Fernández Cubas es la séptima mujer en ganar el Cervantes después de María Zambrano (1988), la cubana Dulce María Loynaz (1992), Ana María Matute (2010), Elena Poniatowska (2013) y las uruguayas Ida Vitale (2018) y Cristina Peri Rossi (2021). Cuenta, entre otros reconocimientos, con el Premio Nacional de Narrativa 2016, el de la Crítica por “La habitación de Nona”, Nacional de las Letras Españolas 2023 y Albert Camus 2026.
Narradora y periodista, nació en Arenys de Mar (Barcelona) en 1945. Es considerada una de las autoras más destacadas del relato breve en España y maestra de la narrativa fantástica.
Entre sus obras figuran los libros de relatos “Mi hermana Elba” (1980), “El ángulo del horror” (1990), “Parientes pobres del diablo” (2006) y “Lo que no se ve” (2025). También, la novela “El columpio” (1995) y la obra de teatro “Hermanas de sangre” (1998).
La autora fue marcada por las historias que les contaba a ella y sus hermanas la niñera que las cuidaba en la casa familiar. Hoy es la gran cuentista española, capaz de llevar al lector a la inquietud y el desasosiego con lo que no se ve, pero está.
En septiembre de 2025, en una entrevista con motivo del lanzamiento de “Lo que no se ve”, diez años después de “La habitación de Nona”, admitió que con el cuento se siente muy cómoda y le sigue fascinando porque lo encuentra “muy misterioso”.
Piensa que con el relato se puede errar en el saque, porque es “muy tiránico” e incluso puede decidir por si solo cómo acaba la historia, de manera que en ocasiones se pega un susto por el camino que toman sus textos, algunos con finales crueles.
Aunque ha publicado novelas, teatro y un libro de memorias, sigue volviendo al cuento, con el lector como cómplice, ahondando en la cotidianidad hasta que de repente ocurre algo perturbador que lo transforma todo, dejando desazón.
Lo insólito, lo imaginario, lo fantástico, la ambigüedad entre realidad y ficción y el subconsciente forman parte de un imaginario en el que la psicología de los personajes tiene mucho peso, al igual que los secretos familiares.
Lectora de Edgar Allan Poe desde que de muy joven su hermano mayor les narrara “La caída de la Casa Usher”, Fernández Cubas cree en la vigencia del cuento fantástico y en sus posibilidades en un mundo en el que nada es como parece.
De un vistazo
Obsesión
Cristina Fernández Cubas, quien también ha firmado como Fernanda Kubbs, está obsesionada por la palabra desde el primer cuento que terminó de escribir, “La ventana del jardín”, incluido en su primer libro de relatos y en el que una familia fracasa en comunicarse a través del lenguaje.
Cinematográfica
Periodista en su juventud, cuando residió en Perú, Argentina y Egipto, vivió experiencias de todo tipo que contribuyeron a forjar su carácter. El cine es otra de sus aficiones y la prueba es que muchos de sus relatos tienen aires cinematográficos.
Inspiración
La escritora catalana, que nunca se marca pautas temporales al sentarse ante la hoja en blanco, recurre tanto a sueños como a hechos que le ocurrieron hace décadas.
