CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Los hábitos de consumo en México han experimentado una transformación profunda en la última década. El ritmo acelerado de la vida urbana ha hecho convivir a la cocina de casa con las plataformas de entrega a domicilio, convirtiendo los clics del celular en una radiografía de nuestros antojos, celebraciones y urgencias diarias.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), el consumo fuera del establecimiento y los pedidos para llevar han dejado de ser un lujo ocasional o una solución de emergencia para convertirse en un hábito de la clase media urbana.
Esta transición sociológica refleja cómo el ritmo de trabajo y las nuevas dinámicas del hogar han reconfigurado el mapa del antojo en las principales ciudades.
Tras una década de registrar millones de pedidos a lo largo y ancho del país, las estadísticas de Uber Eats revelan una radiografía culinaria peculiar: una mezcla de devoción por la tradición callejera, la comodidad de la comida rápida y el rescate de platillos festivos que ahora se disfrutan cualquier día.
Al analizar los tres platillos más solicitados en la historia reciente de las entregas a domicilio en México, los resultados compartidos por David Mínguez, gerente de Comunicación de Uber Eats, confirman que el apetito de los mexicanos tiene un rey indiscutible.
Los tacos ocupan el primer puesto en las preferencias, con lo que se demuestra que la gastronomía callejera se adapta a cualquier modalidad de consumo.
El podio lo completan la pizza —el clásico universal para compartir en reuniones o resolver cenas rápidas— y, de manera notable, el pozole. Este último refleja un cambio cultural: platillo tradicional de cocción lenta, históricamente reservado para las fiestas patrias, los cumpleaños y las reuniones familiares de fin de semana, ha roto la estacionalidad para instalarse en el consumo cotidiano de los hogares.
En el universo taquero, la competencia interna tiene claros ganadores. La lista de los tres más pedidos lo lidera el de pastor —heredero de la tradición shawarma adaptada con achiote y piña—, al que siguen de cerca los de bistec y de suadero.
Pero la comida preparada no es lo único que viaja en las mochilas de reparto. Las compras de supermercado a través de aplicaciones se han convertido en el salvavidas de las alacenas, destacando un podio particular de productos de primera necesidad y abastecimiento exprés.
Los tres artículos más solicitados en la historia de esa plataforma son los refrescos, la cerveza y el plátano. La presencia de esta fruta en la clasificación de compras digitales no es casualidad. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), México se ubica entre los principales productores mundiales. Su alta disponibilidad, accesibilidad económica y perfil nutrimental (rico en potasio y carbohidratos de rápida absorción) lo hacen un insumo básico e insustituible.
Las urbes densas como Ciudad de México guardan historias de consumo descomunales. Entre los datos más llamativos de la década figura el registro del pedido de comida y abasto más grande de todo el país, que acumuló la cifra de 400 productos en una sola orden, precisamente en la metrópoli.
