Un activista del Movimiento Cannábico Mexicano Plantón 420 se manifiesta en Ciudad de México, en 2021
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MADRID (EFE).— La recuperación de semillas y el análisis de unas muestras de cabello halladas en una tumba de hace 2,800 años en Siberia proporcionan la evidencia directa más antigua del consumo de cannabis con fines psicoactivos, lo que arroja luz sobre el papel que desempeñaba esta planta en las sociedades antiguas.

Determinar cómo se utilizaba el cannabis en la prehistoria resulta difícil porque las partes de la planta, como las flores, las hojas y las resinas, son perecederas.

Gino Caspari y su equipo presentan ahora nuevas pruebas del uso de cannabis en el yacimiento de Tunnug 1, uno de los túmulos funerarios monumentales más antiguos del valle de Uyuk, en el sur de Siberia.

La tumba pertenece a miembros de alto rango de la sociedad escita, una cultura de la estepa euroasiática. De ella, los investigadores recuperaron 1,400 semillas de cannabis, completas y parciales. La datación por radiocarbono indica que fueron depositadas a principios del siglo VIII antes de la era común (hace 2,800 años), coincidiendo con la construcción del sitio funerario.

Sus características físicas apuntan a que procedían de plantas silvestres o de variedades asilvestradas.

Su presencia en una tumba no prueba por sí sola el uso psicoactivo del cannabis, pero esto fue confirmado con el análisis del cabello encontrado en la cámara funeraria central. En varias de las muestras examinadas, los investigadores hallaron señales compatibles con el cannabinol (CBN).

El CBN se produce, entre otras cosas, mediante la oxidación del tetrahidrocannabinol (THC), compuesto psicoactivo más importante del cannabis. Para analizar las muestras de cabello se utilizó, entre otros métodos, la espectrometría de masas de alta resolución.

Según los investigadores, los análisis capilares señalan el consumo de cannabis. Sin embargo, no permiten determinar de forma fiable la cantidad consumida y tampoco cómo entraron los compuestos activos en el organismo, si por inhalación o ingestión, por ejemplo.

“Los rastros moleculares en el cabello y las semillas de cannabis proceden de la misma tumba y sugieren que el cannabis se utilizaba por sus propiedades psicoactivas”, resume Caspari.

Los hallazgos constituyen la evidencia arqueológica más antigua con datación directa del uso del cannabis por sus cualidades psicoactivas en el marco de prácticas culturales y ceremoniales.

“En este estudio, presentamos la prueba directa más antigua del consumo de cannabis: ofrendas de partes de la planta y compuestos químicos en cabello humano antiguo”, escriben los autores.

Los resultados sugieren que la planta se empleaba por sus efectos psicoactivos en toda Eurasia. “Demostramos que la práctica del consumo de cannabis se remonta, al menos, a 2,800 años atrás”.

El consumo temprano de cannabis se revela no simplemente como una “curiosidad farmacológica”, sino como un indicio de cómo las sociedades antiguas experimentaron con las cualidades psicoactivas del mundo botánico y las incorporaron a sus rituales, añaden.

La investigación estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Berna, el Instituto Max Planck de Geoantropología y la Academia de Ciencias de Rusia. Los resultados aparecen en la revista “Science”.

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